sábado, 31 de julio de 2010

Nadie me atrapará vivo. TU Y YO debemos luchar por nuestros derechos. TU Y YO debemos luchar para sobrevivir. (Come On Wembley!)

Ir atrasado en la micro (para el extranjero, entiéndase micro como el bus interurbano) tiene una belleza extraña. Minutos antes era la incertidumbre de que, si pasaba luego la dichosa máquina, podías llegar a tiempo a tu destino, apretado como sardina y haciendo maniobras dignas de trapecista de circo para subir, bajar y hacer espacio cuando alguien más lo hace, pero llegas. Pero hay un momento entre las 7.30 y las 8.00 am (inserte ahí las horas que más se le acomoden) en que te rindes de soñar, sabes que aunque la tierra se abra y apareciese una calle directa entre donde estás y tu destino...llegas tarde. Y ahí, doblando la esquina, vacía más encima, aparece la Mercedez azul (o anaranjada o amarilla, depende el azar), la haces parar, te subes y te sientas. Como ya no tienes la presión de llegar tarde porque es una total realidad, comienzas a divagar. O al menos yo suelo hacerlo. Hace un tiempo atrás leí un pequeño trozo en una revista (al final el artículo era para publicitar un programa en el VH1 pero bue...) y, con el indecente que tenía su celular cacareando un reggaeton desconocido, recordé aquellas líneas en esa revista, y por la puta que son verdad, a veces una molesta verdad.
El silbar es una actividad en extinción. Ahora parece reservadas a carpinteros, gente que está disimulando una erección o en su defecto, ebrios. El silbar, es traer a la mente una melodía perdida en tu Alzheimer o atorada en tu subconciente (¿a quién no se le ha pegado una canción?) y, con la gran polifonía que te dan tus labios y lengua, intentas repetir los tonos, usualmente en un nivel mucho más agudo. ¿Qué sucede? La gente que está a tu alrededor oye aquella apacible o molesta tonada que acosa tu hipotálamo, los que te rodean comparten tu dicha o desesperación hacia el compás, es una puesta en común. Ahora es un silencio casi sepulcral, sólo interrumpido por el bocinazo de un auto o el ruido de la Gran Ciudad. Ahora, es gente que se encierra en sus carnes, se coloca dos pequeños artilugios, uno en cada oído, le pone play a un sintético aparato y oye, sólo para sí, lo que la máquina tiene que proporcionarle. Un grupo de personas a menos de 1 metro de distancia pueden estar cada una encerrada en su mundo interno, rehusandose la puesta en común y quien sabe...los cinco pelotudos que están allí física pero no mentalmente pueden ser fans de Death Cab For Cutie y les gustaría si tuvieras una manera de compartir el Marching Bands of Manhattan. Por último, el encuevarse en el par de audífonos está, como muchas cosas hoy...peligrosamente a un click de distancia, al menos el silbar requiere un esfuerzo del aparato respiratorio (y auditivo para no irse fuera de tono), si la gente silbara más...engordaría menos.
Hace mucho tiempo lo dije, de alguna manera u otra se está perdiendo el arte de compartir música, es más fácil bajarla en un cómodo .mp3 y oírla una vez cada muerte de Papa. Ya no escuchamos la música propiamente tal, sólo llega superficialmente el ritmo más básico y, sumado a las almas que nos rodean, aparentamos movernos a su compás. No sé, creo que un tipo que está descoordinado en un Vals es casi hilarante, pero uno que está perreando descoordinado es sólo...uno más.
Y después de la lata de arriba, al tema en cuestión del entry de hoy. En el mismo viaje atrasado en micro que mencionaba antes, caí en la cuenta de que hace mucho que no hago un post musical en mi blog, así que no vendría mal uno. Para cerrar el año pasado, hice un post sobre el disco que cambió mi vida, y para celebrar su cumpleaños uno sobre un ícono de mi nunca bien ponderada existencia, pero falta la tercera pata del trípode: mi banda preferida. Aunque el lugar suele ser compartido con Sigur Rós y, dependiendo el ánimo...Nirvana o Mono; este trío, originario de la isla, originados a mediados de los '90, los conocí a mediados de los '00 y en este mismo momento estoy escuchando (¿para variar?) un disco de ellos. Matthew, Christopher y Dominic: MUSE.
Lo primero que llega a mente cuando pienso en la palabra "Muse" es un efecto de distorsión de guitarra al final de cualquier canción, seguido de la ovación de miles de personas con más suerte que yo por haberlos visto en vivo, unas risas de parte de Matt, un sudado "¡¡Wooh!!" desde atrás con Dominic y Chris en calma marcial. Pocos segundos después, comienza otra canción y el efecto se repite. Mi primer encuentro cercano con estos tipos fue gracias a una amiga trasandina que me mandó un tema de 5 min de ellos. La tonada, muy simple al comienzo pero que en su crescendo llega a un solo de piano que haría que Bach dijiese "mish", para luego terminar en un grito semi-orgásmico diciendo "¡¡¡¡Tu hora ha llegado!!!!". La letra, que versa en que dejes de ser un vegetativo y que la hora de enfrentar a tus adversarios está a la vuelta de la esquina, que cambies lo que eres, lo que fuiste y que uses esos cambios para ser oído, se mezcla entre una guitarra a momentos muy calma, para luego explotar. Para cuando los 5 min. termina, te das cuenta que su título "Mariposas y Huracanes" es una notable metáfora a algo que no terminas de comprender.
En el mismo "paquete", Joss, mi amiga trasandina, me mandó un tema que comenzaba con un letargo similar al de las Mariposas. La voz de Matthew es casi cortavenas mientras le lanza mierda a sus sentimientos que han sido demasiado lacónicos demasiado tiempo, al final del día...llegaremos a la autodestrucción total. Cuando el último "-ción" es pronunciado, un riff de guitarra que ahora me parece una verdadera firma. Los falsettos de Matt fueron lo primero que me llamaron la atención de Muse. En esta canción, Showbiz, hay un especialmente notable poder bucal de su parte hacia el final; junto a la voz a veces chillona, a veces casi erótica, va una guitarra que parece tan drogada por la voz como la audiencia misma. Poco después de terminar de digerir Showbiz y Butterflies, cometí el mejor error que he hecho con los británicos: bajarme un concierto de ellos. Por nombre salía "Live At Reading Festival 2006", y algo me quedó claro: si en estudio irradiarán mucha energía, en vivo podrían traficar anfetaminas y la verdad no se notaría. Probablemente bajen dos o tres kilos por presentación. En un momento del concierto, en el que fui sorprendido escuchando los temas en vivo que durante semanas oí en estudio de un modo radicalmente distinto, la música bajó su furia y Matt comenzó a hacer un tono con su guitarra distorsionada, poco después de un minuto de magia la batería, renovadamente calmada, comienza a acompañar. Matt se acerca al micrófono y comienza a versar que hagas tus sueños realidad, no te dejes vencer, todo estará bien, que juntos...somos invencibles. La letra, una mezcla entre un amor que va más allá de lo corpóreo, un optimismo hacia las situaciones difíciles y el prometerse (o prometerle a alguien) el no rendirse por muy cuesta arriba que esté el camino, culmina (como otros muchos temas de Muse) en un solo en que todo el Reading Festival se enciende repentinamente. Tuve la suerte de conocer "Invincible" en vivo, y con ese tema había confirmado algo que venía prediciendo hace un buen rato: Muse es una de las mejores bandas que he oído en mi perra vida.

Aparecieron en la escena británica a principios de siglo con su primer trabajo, según algunos el mejor disco, para mí...el de guitarras más dispares y sonidos cacofónicos. Para cuando tenían ya su segundo disco, a eso del 2001 hacen un concierto en Le Zénith en la capital francesa, en donde además de mostrar sus frikis modos de edición de video (hay que decirlo: ese concierto es bien loco de ver), torturan sus instrumentos en hora y media de efectos de guitarra, un potente bajo y la batería siendo masacrada, cuando finalizan con Bliss, no hayan nada mejor que tirar más de 30 millones de pesos (chilenos) por la borda destruyendo todo el escenario. Una buena selección de temas de sus (en ese entonces) dos discos, el Showbiz y el Origin Of Symmetry: Citizen Erased, Micro Cuts (por mucho que Miki diga que es demasiado agudo, es genial), Muscle Museum, Plug In Baby y el himno New Born. Con ya fama a nivel mundial (aunque se demoraría otro poquito en estas latitudes) sacaron Absolution. Disco con el que comencé a notar un patrón que amo de los trabajos de Muse. Un tema puede ser lento, calmado, melancólico o nostálgico, pero al terminar no te dan tiempo de tragar saliva y comienza un potente riff de guitarra y una canción sobre anarquía pandémica, destruir todo a tu alrededor o "mi amor, hace 4 min en la canción anterior te dije que te adoraba, ahora sal de mi existencia". Pasa con la dupla Falling Away With You, 35 segundos de guitarra para pasar a Hysteria, un tema que...le hace honor a su nombre. En el mismo álbum, está el tema por el que mataría oír en vivo, el Síndrome de Estocolmo. Sin meterme a definir este desorden sicológico, la canción es un delirio de amor/rencor con una guitarra y una batería en total extásis. En vivo, se encargan de duplicar la duración del tema en una improvisación que va desde la cacofonía absoluta del pobre bajo de Chris, efectos aleatorios de la guitarra de Matt y Dom simplemente aporreando la batería.

Mientras estaba en vikingolandia, en la tienda de discos de Halden (May God Bless It), noté que decía en una de las vitrinas MUSE HAARP. Demoré un poco en hacer la sinapsis y notar que estaba ante lo que sería mi vicio durante el año entero. El CD-DVD, grabado en el Wembley Stadium el 2007, recoge dos días de un estadio totalmente lleno saltando ante los himnos de Muse, más los temas (en ese entonces) nuevos de su disco Black Holes And Revelations. Destaco especialmente el último tema del álbum que, en el disco en vivo y en bastantes conciertos venideros, sería el tema de entrada. Parece una oda de 6 minutos al anarquismo, al oponerse a lo establecido, a que el de arriba te está mintiendo, está corrompido y debes de ser su antagonista. En su momento de clímax, a estadio lleno, los versos:
No One's Gonna Take Me alive!!!
The Time Has Come To Make Things Right!!!
You And I Must Fight For Our Rights!!!
You And I Must Fight To Survive!!!

Antes de la instrumental Matt gritará a todo el estadio Come On Wembley!!! dejando en claro algo evidente: Muse es una banda para oír en vivo.
Ante una Arena Movistar que tenía más euforia que cualquier hinchada en el Mundial recién pasado; Matt, Chris y Dom vinieron a nuestras tierras en el 2008. ¿Balance? Mi vieja no me dejó ir, aun no se lo perdono. Peeero bue, mientras esperamos su vuelta, escuchamos el nuevo disco The Resistance (el cual aun no puedo darle una escuchada totalmente interiorizado), esperamos un nuevo cover friki, o cualquier boludez, sigo dejando coronado a Muse como una de las bandas más notables que he escuchado en demasiado tiempo. Aprovecho la oportunidad para recordarle a Miki que yo tengo el Absolution y ella no (8D).

Y bueno, hablando de Miki, tal y como Joss lo hizo conmigo hace unos años, a este lacónico personaje le presenté a estos británicos hace un tiempo, y la bola de nieve continuó. Me recomendaron Muse, en una puesta en común que se hizo alguna vez. Compartir música es bueno, aun cuando te hagan callar y te pidan que dejes de silbar, al menos se dieron el tiempo de escuchar qué boludez silbabas hasta notar que les molestaba.
Saludos a los globitos que usaron en Blackout.

martes, 20 de julio de 2010

¿Gol?

Ah sí...España ganó el mundial. Hace un tiempo leí en algún lado algo que me dejó pensando. Dios es un estado mental, está claro, lo invocamos para no sentirnos solos, para menguar nuestra miserable existencia o cuando nos da cuco hacer las cosas "solos" (al final, los exámenes los haces solo, todo lo demás es Efecto Placebo). En la época clásica, esta sensación era alimentada con grandes carnavales, sexo y drogas, impuestos al emperador y bla bu bla~, para el medioevo se convirtió de una opción de vida o creencia en la normativa general. Más allá de las formas, el fondo es el mismo, nuestra sociedad necesita algo "trascendental" a que dedicarle gran parte de sus esfuerzos, sentimientos y pasiones. Este año lo corroboré nuevamente, actualmente ese "algo" que succiona cual sanguijuela la atención del mundo y puede alterar en apenas 90 min el estado anímico de una nación, es nada más que un simple balón, en una cancha de 90 a 120 m de largo por unos 65 de ancho, siendo acosada por 22 sujetos con uniformes de colores. A su alrededor, gente gritando de un modo que supera el orgasmo, siendo además visto por televidentes desde Osorno hasta Ulaan Baatar.
El fútbol, Soccer conocido por los británicos (y por quienes nos gusta diferenciarlo del "Rugby") es el deporte más masivo en el mundo, y...se notó hace unas pocas semanas. Para comenzar el parlamiento (¿), veamos la periferia del asunto.

Los que nos quedamos en casa. La radio, la prensa, la tele, la World Wide Web y hasta en las conversaciones de pasillo, el ambiente trataba sobre los equipos, las apuestas al ganador, los movimentos que se deberían optar, los grupos que lo conformaban, predicciones aritméticas de qué partidos se debían ganar y a cuantos goles y qué partidos podrían ser empatados o hasta perdidos. Para la mejor recepción visual del mundial, comenzó la más masiva (de las que recuerdo) venta de aparatos audiovisuales. Se dijo en su momento "La Roja se merece que yo la vea de la mejor manera, compre un plasma". Y gente pagaba por pantallas líquidas de 42", y las tiendas estaban felices. Y sus compradores también. Los locales comerciales todos tenían al menos una "conexión al mundo" que informaba a tiempo real de los pases, de las entradas, de los fouls y de los entrenadores. Hasta la menos pensada marca comercial aprovechó a los jugadores o a Sudáfrica para su pauta comercial, la cual evidentemente fue muuuuuy recibida por sus potenciales compradores, apostaría mi ingreso mensual a que si Humberto Suazo hubiese dicho "yo al almorzar, me limpio con servilletas Abolengo" las ventas de esta marca de servilletas habría llegado a la exósfera y más allá.
Al momento en que ocurrió, la ciudad entera se vació. No habían almas, no había sonido que no fuesen las vuvuzelas a miles de kms siendo oídas por televisiones plasmas de apenas un mes o menos de edad (o más si es que sobrevivieron el 8.8). La paranoia previa y vehículos a más de 80 km/hr en ciudad desapareció en 30 min y menos. Cuando los jugadores salían en pantalla y comenzaba el himno de la patria a la que pertenezco, se podía oír el eco de almas coreando "y tus campos de flores bordados...". Cuando se aparecía una tarjeta amarilla o se quejaban de una falta, el sonido de las pifias se oían tanto o más fuerte que en el propio estadio y, cuando los 90 min pasaron, una de dos cosas ocurrirían: gritos, bocinazos, champañazos y demás -azos que romperían tímpanos durante las próximas 3 o 4 hrs, o una depresión aun peor que el luto. En cualquier caso, el resto del día sería un no-oficial feriado nacional, ante la esperanza del próximo partido.

Los que habitaban cerca de la arena. Pasó algo muy friki con las olimpiadas tiempo atrás, de la nada la ciudad Pekín, hogar de casas rojas eléctricos, dragones voladores y demás, se transformó en la Beijing que albergaría los juegos olímpicos, ciudad moderna y llena de chinos. Pasó algo similiar en Johanesburgo. Antes, era un país de negros y Ku Klux Klan, de Nelson Mandela, hambre, tiburones blancos y buen clima. Se convirtió de la nada en un país brillante por su gente y demases cursilerías. Irónico, de la nada una África tribal y ancestral se convirtió en un Berlín, New York o Saõ Paulo, salvo que la gran mayoría de su población era negra y predominaba el verde limón, el rojo y los demás colores de la bandera sudafricana. Todo el mundo centró sus ojos en una tierra que durante siglos sólo era fuente de esclavos, diamantes, conciertos humanitarios y programas sobre animalitos. ¿Sinismo? O quizá falta de farándula digna de ser televisada, y justamente eso hubo en cantidades jamás vistas en la pobre Sudáfrica. ¿Quién dijo que un país con costa no podría generar turismo en invierno? No estuve allí cuando los 90 min sagrados comenzaban o terminaban, pero por el coro orgásmico de vuvuzelas, barras y gritos, eran colosales.
Los 22+2 (los entrenadores). Como figuras del fútbol, en su mayoría ya eran conocidas, excesivamente bien remuneradas y con un gran séquito de fans cual Rey Absolutista en la Edad Media. Ganaran o perdieran, tendrían una buena cantidad de personas que idolatrarían cada segundo de sus existencias. Cuando la selección llegó a Chile, Brasil, España o Japón, los aeropuertos se toparon con gente en un extásis que supera hasta la más sacra revelación del espíritu santo, ellos sólo debían levantar una mano y sentirse dioses, porque la camiseta que llevaban los convertía literalmente en unos dioses. El sueldo (ya excesivamente alto) que recibían se convirtió en remuneraciones aun más elevadas, en ofertas de trabajo que sencillamente consisten en pasar el balón de aquí a allá, pero que superan en ingreso al tipo que recoge piedritas de la luna, al que colisiona protones a 30.000.000 m/seg, o el que crea maquinaria que llegará al fondo de las Marianas. Podrán jubilarse hoy mismo y tendrán dinero suficiente para que sus bisnietos no tengan que preocuparse de comprar pan, que tendrán recursos.

La pelota en la red. El fin último del deporte es golpear el balón de tal modo que entre en una zona especial del campo. Al hacerlo, el equipo que no es "dueño" de esta zona especial, ganará un punto. Al final, el que más puntos tenga ganará el partido (y la alegría histérica de millones de personas). Me pasó exactamente a las 8.05 AM del partido Chile-Honduras, yo estaba durmiendo en mi pieza cuando me despertó un coro entre notable y horrendo de "¡¡¡¡¡¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOL!!!!!!!!!!!!!", no fue la tele ni fueron los vecinos, fue toda la población que, a través de las paredes, del vidrio de mi ventana y de las distancias entre pasajes lograron transmitirme un mensaje: Chile había anotado lo que sería el único gol del encuentro, dándoles la victoria. Cuando las O's dejaron de sonar, lo que siguió fueron cuando menos unos cinco minutos de ruido aleatorio, bocinazos y demás. A eso de las 9.30 AM, cuando el partido terminó y me dispuse a ir al colegio, lluvia de espuma de cerveza, gente gritando el tradicional "CE HACHE I", autos a 80 km/hr en barrios residenciales con banderas en la ventana y demás, quizá la única "protección" que hubo fue el horario algo incómodo para verlo, el partido comenzaba a las 7y algo AM pero no me extrañaría que cuando menos ¾ de la población se hayan desvelado para tener cita ante este momento. Bien lo dijo un compañero de curso, no es tanto quizá el hecho mismo de la esfera condenada entrando en la portería hondureña, es el hecho de la alegría quizá paranoica que le llega a gente que durante meses ha tenido muy pocas alegrías. El 8.8 realmente devastó la siquis de mucha gente y lo mediático se encargó de refregárselo. Y para los que no tuvieron encuentros tan dramáticos con la desdicha, sigue siendo tan "necesaria" esta inyección de Epinefrina al organismo y, contagiada por la de quienes te rodean y gritaron el monosílabo histéricamente durante 5 min y se fueron a celebrar en sus autos o a hacer llover cerveza por las calles, terminó dando una alegría a nivel nacional. El 1-0 ante Suiza fue algo similar o hasta peor, en ambas ocasiones (el que nos cobraron y el que no), yo estaba en el gimnasio del colegio, nos juntaron a todos cual vacas en un cerco frente a un proyector y una pared que hacía de telón. Gente bajó a la cancha a saltar, profesores que siempre vi muy correctitos gritando de emoción, enemigos se abrazaban, parejas se formaron, y las clases no pudieron ser retomadas en el resto del día.

"Jugamos como nunca, perdimos como siempre". No entraré en el tema táctico del partido Chile-España, el punto es que perdimos. Pasamos a los 8ºs "coronandonos" entre los mejores 16 de la Copa del Mundo. La alegría patológica se vivía en la plaza de Quillota a las pocas horas del partido, digamos que nos tomó un tiempo asumir que íbamos a los 8º's, aun cuando habíamos perdido. Nos tocaba nada menos que Brasil. 10 minutos antes del partido, había un ambiente de tensión, un tanto de esperanza, un "quizá lo logremos". Al terminar el primer tiempo era un verdadero luto. La tele refregaba el sentimiento al mostrar gente en icónicas partes del país estando con un ánimo cabizbajo, como si hubiesen recibido una muy mala noticia. Cuando llegaron los 90 minutos, no vi a nadie llorar, pero me perturba pensar que en algún lado mucha gente lo hizo. No había ninguna vuvuzela, ningún bocinazo, ningún grito. Era un luto a nivel nacional.

Cual Ash al terminar la liga Pokémon prematuramente, estaba el sentimiento de "hacerlo mejor la próxima vez", conformarnos con lo que habíamos logrado, etc. Saludos a Maradona.

domingo, 27 de junio de 2010

Mamá, no es tu culpa. No es culpa de nadie. No intentes entender por qué hacemos esto.

Quizá perturbado, pero dado la edad y en el lugar donde estudio, bastante real. Pensé hacerlo para celebrar el "aniversario" de este evento pero en Wikipedia me enteré que estoy desfasado más de dos meses y no tengo intenciones de esperar al próximo año.
El asunto versa así. Dos jóvenes de no mucho aprecio por nuestra sociedad, encerrados en su vida, en su forma de ser, en sus antidepresivos, en sus capturas por las fuerzas del (des)orden, etc. Entran armados a la Columbine High School en Colorado, el año '99 y abren fuego. No, no son petardines ni bombas de humo, son armas de fuego de verdad, escopetas Springfield, rifles semiautomáticos, 9mm, un TEC-9, bombas de mano (la mayoría no explotaron...), etc. Las almas perdidas en ese día ascienden a las 36 y, culmina con un headshot de los perpretadores. En Abril del 2007, un coreano realiza un "Sagrado Oficio" similar en Virginia Tech, las muertes alcanzan (contando a Seng-Hui, el asesino) las 33 víctimas. No es el último de una laaaarga lista de violentos incidentes en escuelas, pero lejos la Masacre en Columbine es la más mediática (dos películas, un documental por Michael Moore, etc), así que me referiré a esta, lo que espero no tener que pasar acá en Chile (especialmente por lo difícil que sería escapar de mi colegio en un tiroteo dentro de éste).
Eric Harris (izquierda) de 18 primaveras y Dylan Klebold (derecha) de apenas 17, ambos estudiantes avanzados la Columbine High School. Jóvenes normales---en el colegio, tenían un grupo de amigos afiatado, y demás cosas que la mayoría de la gente casi normal tiene. Entre esas cosas normales, Eric tenía una página web donde publicaba niveles "hacélo vos mismo viteh" de Doom (un juego en primera persona que básicamente consiste en matar a los malos) en que dicen por ahí, algunos niveles eran réplicas muy acertadas de la propia escuela; además de esa normal página web, poseía un igualmente normal blog donde lanzaba mierda contra el universo y descargaba su ira contra la sociedad en que habitaba (se me hace perturbantemente conocido...). Entre las iras y delirios, aparecían nombres explícitos de estudiantes y administrativos de la escuela. Para 1998, el dueto ya comenzaba el muy normal pasatiempo de hacer bombas caseras, armas de fuego, etc. Tenían por costumbre hacer un video-diario sobre sus métodos y en algunos se ve didácticamente como convertir una incómoda escopeta de más de un metro en una portátil arma de una sola mano.
Las fuerzas del orden los atraparon y los ordenaron a, entre otras cosas, clases de control de la ira, sicológos y demases. Éstos notaron el problema en la página de Eric y en su blog y comenzaron una investigación al respecto, pero (como suele suceder) la vida no les tomó en serio. Fueron a corte, se les dio una amonestación, y poco después el blog muy normal de Eric desapareció. Continuó haciendo sus niveles en Doom y cada tanto posteaba "listas negras" en su página web. Junto a, comenzó a descargar su furia universal en un papel y en su página de Doom, cuado AOL se enteró de lo que estaba diciendose en el website, lo cerró permanentemente.

Fármacos anti-depresivos, visitas al sicólogo. Videodiarios. En ellos, Eric y Dylan hablaban de un plan maestro consistente en plantar una bomba de no despreciable poder en la cafetería (la cual bastaba para matar a todos en el recinto), abrir fuego a los sobrevivientes y poner bombas en el exterior de la escuela para retrasar al SWAT cuando intentase ingresar. Otros hablaban de tomar cualquier vehículo a la mano, ir a un aeropuerto, capturar un avión y estrellarse contra algún edificio en Nueva York. En "algún lugar mejor" ellos habrán sonreído cuando supieron qué pasó en Septiembre del 2001. El último video que filmaron, poco menos de media hora previa a la "Hora Cero", se ven dos casi normales Eric y Dylan despidiendose de sus pocos seres queridos, diciendo que no es culpa de sus padres y que no se acriminen, ...hasta nunca gente.


Días de pasar en los cerros circundantes haciendo tiro al blanco, simulacros mentales, en papel o en videojuego de qué hacer y cómo hacer, lista negra de quien acabar primero (los matones y los deportistas del colegio eran los principales) y planes de qué decir, a quién decir y cómo actuar en la Hora Cero. Era el Martes 20 de Abril del último año del milenio, a las 11.10 am, Eric deja su auto en el estacionamiento del colegio y Dylan en la antípoda de éste. Desde donde estaban, ambos tenían una muy buena posición y vista de todo el campus, las áreas verdes y las canchas por donde muy probablemente todos huirían, el bosque donde dejarán bombas incendiarias para distraer al SWAT y el edificio principal donde ocurriría la matanza de gente. Dejaron escondidas un par de bombas de propano en la cafetería (las cuales no estallaron) que probablemente habrían dado inicio a su plan maestro de matarlos a todos en la cafetería si es que hubiesen funcionado. Por esas casualidades de la vida, justo en los instantes en que se colocaba la bomba, estaban cambiando la cinta de la cámara de seguridad. La hubiesen cambiado veinte segundos antes o después y habrían registrado ese momento, se habría hecho algo y quizá nunca nada hubiese ocurrido.
Mientras se dirigían a su Santo Oficio, Eric cruzó palabras con un viejo rival, un matón del equipo deportivo. Él, tenía intenciones de hacer las pases luego de que recapacitó un tanto, lo que se encontró en lugar del callado Eric de siempre, es un sujeto que en tono severo y cara algo perturbada le dice "Brooks, me caes bien. Sal de aquí, ve a casa." Incómodo por el diálogo, Brooks le hace caso...y salva su vida. Antes de entrar por la puerta principal de la cafetería (haciendo tiempo para que las fallidas bombas exploten) se encuentran con Rachel Scott que está sentada tranquilamente. "¿Crees en Dios?" fue una pregunta que le da Eric y, antes que ella pueda responder afirmativamente, un par de balas atraviesan su cara, torso y pierna, matándola. Entre gritos y confusión, ingresan a la cafetería dando rondas de fuego y disparos a quemaropa. Algo temerosos por la bomba de propano que AUN no explota. Mientras Dylan se divierte en su tiro al blanco con dianas reales, Eric sale por la puerta principal y abre fuego hacia las escaleras, matando un par de incautos e hiriendo a otros más. Dispara hacia el parque contiguo sin herir a nadie. Mientras vuelve a la cafetería a hacer lo suyo, el Sheriff del condado es informado de lo que está pasando, el profesor de educación física comienza un improvisado plan de emergencia para evacuar a los estudiantes y, los que pueden huir por su vida...lo hacen. Al dar vuelta por la esquina de un pasillo, el profesor (quien ayudaba a un alumno a levantarse) se dirigía a la biblioteca a alertar al alumnado allí, lamentablemente se encuentran con el dueto que sin dudarlo abren fuego sobre el profesor a pocos metros y lo matan. Continúan el viaje que el pedagogo tenía hacia la biblioteca, mientras hacían lluvia de balas sobre la gente que huía hacia los campos deportivos, una confundida profesora cree que están jugando una broma o grabando un video. Ella ve el TEC-9 segundos antes que éste le apunte, se cubre cómo puede tras una ventana y corre en una balacera.

El Incidente en la Biblioteca es probablemente el más cruento de la masacre puesto que habían casi 50 personas dentro, sólo una puerta (la cual estaba abierta al fuego proveniente de dos sicóticos) y nadie sabía que afuera ya habían 12 adolescentes entre 14 y 18 años y un profesor que estaban dando sus látidos finales causa de disparos en el cuello, cabeza o pecho.
Para las 11.25, emergencias ya estaba en camino a la escuela, y Eric y Dylan en la puerta de la biblioteca. "¡¡Levántense!! ¡¡Todos los estudiantes que usen gorras blancas o gorras de baseball levántense!!" dice Eric, y al no haber respuesta (lo cual lo considero bastante cuerdo) grita "¡¡Bien!! ¡¡Comenzaré de cualquier forma!!". Cada uno por una arista de la biblioteca, se aproximaron a dos hileras de computadores disparando a adolescentes rogando por sus vidas. Satíricamente gritando "¡¡Te pillé!!" como si fuesen las escondidas, saltaban por entre las mesas de los computadores disparando al pecho o cabeza cuando encontraban a alguien. Una de esas "alguien" fue Valeen Schnurr, Eric repitió la misma pregunta con la que comenzó la masacre "¿Crees En Dios?", Eric recarga su arma que ya había agotado municiones y le abre fuego a la cristiana, quién su pánico responde "¡¡No!!...¡¡¡¡Sí!!!!" tratando de salvar su vida en un monosílabo. Con ya profundas heridas y arrastrándose por el piso,
- ¡¡¡Dios, ayúdame!!!
- ¿Y por qué crees en él?
- ...¡¡No sé!! ¡¡Porque crecí en una familia cristiana!!- seguido de balas a muy corta distancia, fue lo último que se oyó de Valeen. Por los sobrevivientes, su diálogo será inmortalizado y ella prácticamente hecha mártir. Prosiguen Eric y Dylan hacia las hileras de libreros y escritorios disparando a quemarropa, sintiendo repulsión de la gente patética a quienes mataban y, notando movimiento a través de las ventanas. El SWAT estaba apuntando a la biblioteca. Como distracción, el dueto inicia el fuego hacia ellos y poco después salen del edificio, dejando una lista total de 34 muertos o agonizantes en poco más de 20 minutos. Una molotov fallida hacia una esquina de la biblioteca fue la despedida de los dos asesinos al irse. Cuando se hallaron fuera de vista, los sobrevivientes no perdieron tiempo en arrancar lo más rápido posible de la biblioteca, sólo dos personas quedaron dentro: Una que quedó inconsciente (aunque ilesa) y uno que estaba demasiado herido como para moverse.

La emoción de matar gente indefensa se había apagado, Dylan hacía contacto visual con aterrados estudiantes debajo de pupitres en salas de sólo una entrada/salida (la puerta), siendo blancos perfectos...si bien él sólo seguía de largo. Habían pensado en acuchillar gente en lugar de dispararle, pero a las 11.42, desaparecieron de la faz del universo.

Hacia el anochecer de aquel día, luego de que el auto de Eric explotase producto de bombas instaladas en él (...taaaaan pelotudo tuvo que ser ese oficial para nada más abrir la puerta), la escuela fue considerada segura por el SWAT para que la policía comenzase la excesivamente poco grata de identificar cadáveres. Conferencias de prensa, aumento de seguridad escolar, fueron las respuestas inmediatas a nivel federal para prevenir este tipo de incidentes. Una exhaustiva investigación sobre el patrón sicológico de Dylan y Eric se llevó a cabo, se culpó al videojuego Doom, a Marilyn Manson, a Rammstein, a raperos y a lo fácil que es comprar armas en Wallmart. En su canción "The Nobodies" Manson le dedica un verso a la masacre, cuando en una entrevista le preguntan:
- ¿Y usted qué le diría a esos jóvenes?
Manson calla a todos con su respuesta:
- No les diría ni una sola palabra a ellos. Escucharía lo que ELLOS tienen que decir, y eso es justamente lo que NADIE hizo.
La biblioteca fue convertida en un centro memorial para las 34 almas inocentes perdidas en aquella mañana, los funerales de los jóvenes fueron muchos de ellos televisados, Rachel Scott (la primera víctima) y Valeen Schnurr (la que dijo "Sí, creo") se hicieron nombres conocidos post-mortum. Dylan y Eric se convertirían en los personajes de la película Elephant y Zero Day, ambas narran (la 2ª más cruda que la 1ª) la masacre desde el punto de vista de sus perpetradores. Y un coreano se despidió del mundo en su blog mencionando a los mártires Eric y Dylan antes de seguir sus pasos en Virginia Technologic, en el 2007. Seung-Hui sería diagnosticado con desordenes depresivos similares, fármacos similares y los mismos síndromes de ansiedad. Aunque los padres de Seung-Hui verían desde la infancia que él tenía problemas para relacionarse con la gente, que era excesivamente retraído y antisocial y, los problemas se seguirían prolongando por la adolescencia hasta llegar a...el asunto. Eric y Dylan por otro lado, actuaban como dos adolescentes totalmente normales, tenían amigos normales, oían normalmente música, jugaban videojuegos normales (asumiendo que tienes 17-18 años, juegos en donde matas gente con headshot's no es macabro), etc. Este perfil tan "típico adolescente de no muchos amigos pero buen cabro al fin y al cabo" fue el que complicó tanto a las investigaciones luego de aquel 20 de Abril, un día después del cumpleaños de Adolf Hitler, ¿curioso?







Al mediodía, bien avanzada la masacre, luego de que cayese la última víctima, Eric y Dylan sintiendose conformes con su hazaña, vuelven a la biblioteca. Eric se coloca la escopeta en su cara y Dylan su TEC-9. Dan su adiós al mundo y se revientan el cráneo. Uno de los dos sobrevivientes que aún se hallaban en la biblioteca recuerda un diálogo que iba así:
- OK entonces...¿a la cuenta de tres?
- Espera. ¿Un, dos y disparamos? o ¿un, dos, tres y disparamos?
- ...Un, dos, tres. Y disparamos.
- Está bien. Uno
- Dos
- Tres.


Realicé un macabro ejercicio, ¿qué pasaría si eso pasara en el IRA? No existen detectores de metales, así que fácilmente alguien puede entrar con un arma. Supongamos aquel escenario, en plena clase aquel individuo abre fuego, la primera víctima muy probablemente sea el profesor, dada su posición "privilegiada" al ver todos los estudiantes. Los que están más cerca de la puerta serían ó los siguientes en morir ó los primeros en escapar. Los que salen primero, serían los primeros en ver al compañero suicida del que abrió fuego en la sala, el cual apuntaría sin mucho problema hacia un espacio de poco más de un metro de ancho que es la puerta. Los de aquella sala estarían probablemente condenados. La disposición del colegio da un pasillo arriba y uno en el 2º piso (asumiendo que el tiroteo comenzaría en el patio de 3º's y 4º's). Los del segundo piso podrían usar el ángulo que les da su posición para cubrirse y escapar, si bien hay sólo una escalera. Los de abajo tenemos cuatro potenciales vías de escape, todas dando al patio. Uno de los pasillos termina en la multicancha de básica, una da para la entrada/salida y otra para el resto del colegio. Todas cubiertas por puertas rara vez abiertas y dos de ellas implican cruzar un patio descubierto donde serías blanco potencial. Resguardandote en tus compañeros caídos tendrías que huir por la sala de profesores (que es paralela a una de las puertas antes mencionadas) y de ahí buscar un modo de salir del colegio. Si es que las tres entradas (una en cada calle [el IRA ocupa toda una cuadra]) fueron selladas la salida potencial más asequible es por el patio de básica, estamos hablando de un hall con ventanas y demás objetos de no mucha resistencia a los golpes o, el jardín infantil ubicado en la misma calle. En el lado opuesto, la entrada/salida principal, que es una gran mampara, puertas de vidrio y demás, sería también otra potencial vía de escape, pero al estar más cerca del "Campo de Tiro". Aquí vendría la astucia de los perpetradores en (primero, matar a la secretaria y a los auxiliares que están en la puerta) y luego colocar bombas que se activarían cuando alguien intente salir por acá. En lo que se refiere a escondites, el IRA no ofrece mucha protección, tres patios abiertos, una multicancha, si bien muchos rincones pero también muchas puertas cerradas, además no existe vía directa desde sus extremos para digamos...huir por tu perra vida. Y las únicas vías son los patios (y sobre ellos los pasillos del segundo piso) donde estás excesivamente expuesto. Si se realizara una Masacre En Columbine en el IRA en uno de los recreos, el patio que estaría en mayores problemas es el de 7º Básico a 2º Medio, el cual tiene pasillos en su 2º piso por tres de sus cuatro lados. Si cada nivel tiene 3 cursos y cada curso 30 alumnos, son unas 360 personas más profesores los que se hallarían con sólo 4 salidas: la principal, la biblioteca, la que lleva al patio de básica y una escalera. Se descarta la última por cordura, y lo que sigue es salir del patio lo antes posible. Si a eso le sumamos una desesperación de 360 almas que quizá recuerde un tanto a lo ocurrido en Columbine. Definitivamente, un escenario no deseado.



Saludos a Ben Coccio.

viernes, 11 de junio de 2010

Manos de tijeras

Desperté un día y vi mis manos. Mis dedos, mis articulaciones, los tendones, los huesos, la dactilaridad. Vi mi escritorio y vi dos piezas de acero entrecruzadas en X, en cada extremo de estas navajas, había un inocente mango de plástico que permitía manipular estas navajas gemelas. Un pequeño tornillo une cada filo en el medio cual centrómero cromosomal. Tomé un destornillador y las separé, tomé un bisturí y me arranqué los dedos. En su lugar un improvisado guante el cual uniría cada parte de las tijeras a mi ensangrentada extremidad. Habiendo terminado, moví mis nuevos dedos ingenuamente...para ver mi nuevo creación, mis Manos de Tijeras.
Y no, por supuesto que no hice esa demencia, mis manos son una de las pocas cosas de mi cuerpo que sí me gustan. Pero me puse a filosofar y pensar, más allá de la ficción de la película, de que el pueblo lo amó y odió con igual facilidad, que el tipo fue incapaz de amar o de tocar a su amada; que el único modo en que podía demostrar su afecto era podando, haciendo esculturas de hielo o cortándole el pelo a todo el barrio, etc.

Asumiendo que no vivo en ese barrio de casas iguales, señoras excéntricas y cielos azules...mi día tendría un iniciar difícil. Imagino que no soy el único que duerme en una autogestionada posición fetal, y por ende las manos van relativamente cerca de los ojos, boca, nariz, o la almohada. El largo de las "manos" de Edward eran bastante más largas que las tijeras usuales que se venden, pero asumiendo que éstas tendrían el largo del dedo promedio (y más) así que no sería grato. La otra opción sería dormir de espaldas y las manos estiradas o en el pecho (como Edward), así sólo mi ropa y el colchón estarían en peligro letal. El levantarse sería un asunto complicado porque el levantar las frazadas y sábanas requiere habilidad prensil y de eso carezco porque las podaría al tocarlas. Quizá dramático, pero sería una buena manera de ver que tan útil son las muñecas o el codo.
Mantener una posición erguida no es problema, pero el tocar la ropa y ponermela (especialmente la del pecho) sería batalla épica, ...quizá hasta imposible a menos que sea de fibra bastante sintética y dura. La perilla de mi puerta es redonda, así que nuevamente mis manos de tijeras son inútiles y, nuevamente mis muñecas son geniales. Para saludar al perro, tendría que usar el lado opuesto a la palma de pseudo-mano, y esperando que éste se mueva lo menos posible para no cortarlo accidentalmente...o en su defecto ni tocarlo. El baño sería otro problema. La orinada matutina se complica excesivamente cuando desde levantar la tapa del baño hasta orientar el que-te-dije debe ser realizado con tus muñones (la espalda no me da para hacerlo con los codos). Lavarme la cara...los dientes, las tijeras (no me gustaría tener tetano en mis manos).

La "vida en esta sociedad" no parece ser mucho más fácil. O sea, olvidemonos de asaltos, flaytes y demases...en dos tiempos puedo reducir a cualquier persona, atacante o cosa a un tipo con su cabeza entre las manos. Aunque hay más cosas que se pueden hacer con manos y dedos que con tijeras. Colegio por ejemplo. Si bien es cool la imagen de ser el niño anti-bullying al que ningún pelotudo con exceso de ego puede disminuirme, el darle la mano (o muñeca) a un amigo, el escribir, siquiera sacar un cuaderno...sería muy laborioso. Las pocas veces que Edward tocaba a alguien, lo debía de hacer con una precisión quirúrjica para evitar rasgar la piel de ese alguien, y no se si mis articulaciones pseudo-dedos la tendrían, aunque dicen por ahí que la práctica hace al maestro.

Si bien hay mucha gente a la que no me desagradaría en lo más mínimo rajarle la cara, podarle el pelo o hasta apuñalarla...también hay un buen número de seres que si disfruto tocar, no por nada gran cantidad de terminaciones nerviosas están en las manos. Hablando de nervios, ¿cómo se sentirían unas tijeras? En lugar de dedos articulados, de leve calidez y amplia movilidad...un pedazo de metal cortante y rígido. ¿Pero insensible? Tocar algo se sentirá como cuando con una zona en que el hueso está cerca (como las rodillas) tocas algo duro, salvo que no se sentirá piel sobre ésta. El metal conduce el calor mejor que la carne, así que espero no serían inhertes fierros y algo de calor corporal transmitirán, aunque también...cuando haga frío, un "abrazo" será lo que menos busque la gente de mí. Y cuando haga ese calor veraniego, mis manos gritarán por sombra. Mis manos (que tienen las glándulas sudoríparas muy activas) jamás expelerán ni sudor, ni sangre, por último pus de una espinilla. Lo único que emanará será oxido cuando al igual que su dueño, éstas comiencen a envejecer...aunque imagino que mis manos durarán mucho más que el resto de mi cuerpo órganico. Si bien tengo tendré cuchillos portátiles (que me aseguraré de cuidar para que sean más eficientes que el cuchillo de carnicero de mi viejo) y seré un hacedor de asados profesional...el comer algo que no sean anticuchos/brochetas con las manos será...ahm, raro. No soy especial amante de la sopa o *inserte plato que se sirva con cuchara* pero tampoco un antagonista, aunque entre dos filos metálicos puede ir una cuchara y tendré muñeca para girarla, sigo sin capacidad prencil, sigo moviendo el implemento en un simple plano vertical. Frente a mí muevo una cuchara de aire y noto todo lo que uso y muevo el pulgar, ...en su lugar hay ahora una tijera, y ninguna de las cientos de adaptaciones que nos llevaron de ser unos habitantes árboreos a la especie "dominante" de la bola de agua.

Por un leve segundo pasó por mi cabeza la idea de masturbarme...ahora es cuando la almohada y mis muñecas adquieren un protagonismo que....me habría gustado omitir (fin del parentésis).
El cómo escribir en el computador, cómo poner un CD, como presionar Play, ...se ven un poquitín mucho más complicados ahora.

Saludos (y agradecimientos...) al Homo Habilis.
P.S: Hace mucho que no veo esta película, así que tranquilos...no es que quisiese pseudo-homenajear a Burton o a Depp.

lunes, 31 de mayo de 2010

Blog....¡¡Yo te elijo!!

En tiempos pasados, dije que hablaría alguna vez de lo siguiente. La historia versa así. Es probablemente la razón de por qué soy como soy hoy en día, marcó mi infancia, adolescencia y el paso intermedio. Presa de la nostalgia, comencé a descargar este evento histórico nuevamente, para recordar aquellos momentos, risas, angustias, lágrimas, sueños y alegrías que quedaron muy bien enterrados bajo 9 años o más de Alzheimer. Ya vi el primer episodio y sólo puedo pensar...infancia, fuiste genial...esos monstruitos de bolsillo realmente lo eran. Con ustedes, los Pocket Monsters, Pokémon.
Son sólo 150, o más que ver. Maestro Pokémon, ese es mi destino ser...

Eran mediados de los '70, y un pelotudo nipón llamado Satoshi Tajiri, un captura bichos bastante efusivo, disfrutaba caminar por las tierras de Kanto (el area metropolitana de Japón) capturando insectos. A medida que su sueño iba tomando forma, también lo iba haciendo el paisaje japonés, los pastos y demases que albergaron shogunes, samurais y a Naruto, estaba siendo remodelado por ciudades, altos edificios y el Tokyo y Osaka que hoy conocemos. Los videojuegos también fueron importante de la infancia de Tajiri, así que cuando tuvo uso de razón (...y bolsillo) fundó su propia revista llamada Game Freak, con el fin de dar guías underground, trucos no oficiales, glitch, etc...todo en un plano bastante indie y "hacélo vos mismo viteh". En esta revista y, con colegas igualmente viciosos con el botón Start, que comenzó a engendrarse la historia de los bichos de bolsillo. Un tal Ken Sugimori (que terminaría dibujando desde el #001 hasta el #150) vio la revista Game Freak en un kiosco escrita a mano y hecha muy....ehm, excesivamente aficionada, aun así el proyecto le gustó y se involucró con su creador.

Era el año 1990, y en el Game Boy © de Nintendo, Tajiri recibió la idea como una bola de nieve en la nuca:
Los Game Boy se conectarían entre sí, así...cada capturador de bichos podría intercambiar sus creaturas con las de otro capturador, el animal recién obtenido tendría habilidades interesantes que el nuevo dueño debería investigar. No sólo sería un muestrario de bichos, las creaturas tendrían un desarrollo, crecerían, madurarían, aumentarían su fuerza y su destreza para hacer cosas cool. Al pasar los seis años de producción de esta idea, esas cosas cool lentamente se fueron convirtiendo en lanzar hojas por el aire, puños de fuego, descargas de energía solar, 150 volts de potencia en una rata de menos de medio metro de altura, y lo que según dicen...fue la primera creatura, un animal medio dinosaurio medio reptil con un taladro en la frente. El monstruito de roca que sería llamado Rhydon en occidente (Sidon en japonés) mediría casi 2 metros, pesaría más de 100 kgs y el poseedor de esta criatura sólo la podría poseer si entrenaba a otro animal rocoso lo suficiente, Rhyhorn sólo llegaría a su nuevo estado al alcanzar cierto nivel de entrenamiento. Nacería el concepto de nivel, de experiencia y...el modo por excelencia de ganar éstos: los dueños de estos animales los enfrentarían en batallas amistosas en que se medirían las fuerzas de cada uno, el ganador de estos combates ganaría cierta cantidad de vital experiencia. Al principio podría parecer que un rinoceronte-saurio de roca de casi 2 metros es una máquina de matar...pues no. Al ser de roca, presenta (además de gran resistencia ante ataques cuerpo a cuerpo y el fuego) una enorme debilidad hacia ataques de agua, o de procedencia vegetal. Un pequeñisimo caballito de mar, de nivel de fuerza muuuuy inferior a Rhydon podría vencerlo de un solo golpe, siendo así de vital importancia la estrategia del entrenador. Ese es el metagame (juego básico) de los Monstruos de Bolsillo, una versión muy extendida del juego piedra-papel-tijeras en que cierto bicho tiene fuerzas elementales que lo hacen resistente a otro, pero muy débil contra algunos oponentes.

Gran idea, y el curriculum de Tajiri (que había participado en The Legend Of Zelda...la saga [en ese tiempo] más importante de Nintendo©) era lo suficientemente bueno para que Nintendo la considerara pero, había un problema...Game Boy estaba teniendo problemas económicos como consola, incluso Game Freak estuvo al borde de la quiebra numerosas veces mientras se engendraba su obra. Para cuando terminaron, la prensa no se mostró muy interesada en un juego de la senil Game Boy...hasta que se supo...de la creatura desconocida.
La Creatura, que se escapaba al listado oficial de 150 animales, tenía un poder desconocido, grandes habilidades de combate y, estaba allí...en el juego. ¿Dónde, cómo? Eso sólo se podría encontrar a través de una exhaustiva travesía entre las ciudades, caminos y mares del juego que Tajiri había concebido. Mew, el pokémon número 151, le dio nueva fama a sus otros 150 colegas, y a los dos juegos originales: Pocket Monsters Red y Pocket Monsters Green; ambos seguían el concepto de Tajiri de intercambiar los bichos y compartir los logros de completar el listado (el Pokedex) de los pokemons.

Nintendo America se vio asombrado por la cantidad estúpida de ventas de los Monstruos de Bolsillo y, decidió llevar la idea hacia Occidente. Editó un par de cosas, cambió un par de nombres y, modificó ciertos gráficos y unos cuantos errores, llegando en 1996 al mundo Pokémon Red y Pokémon Blue. Para acompañar la campaña, muchos de los bichos que tenían rostros lindos, rudos o comerciables, eran comunmente expuestos en campañas, pautas publicitarias, etc. Charizard el dragón de fuego, Venusaur el reptil con una palmera en la espalda, Clefairy el duende lunar, Vulpix el zorro de 7 colas, Snorlax de más de 200 kg y manía por comer y dormir, la mantis Scyther y sus cuchillas, entre otros...pero en una votación, los jugadores eligieron a la mascota preferida. Se escondía en el bosque verde, al comienzo del videojuego, era tímida, no salía mucho y evitaba el contacto con los humanos. Un pequeño mamífero que prefería huir antes de luchar pero...si tenía que hacerlo, era electrizante. El número 25 del Pokedex, ganador de esta votación, fue también uno de los personajes centrales de la eminente serie. ...Ya saben, Pikachu.

Tajiri concibió la historia de esta serie televisiva como la aventura de un muy novato Satoshi (en occidente: Ash) que saldría de Pallet Town, al igual que el videojuego...hacia el laboratorio del Dr. Pokémon a conseguir su primera criatura. Pero a diferencia del Game Boy, Ash llegaría tarde y sólo se encontraría con su rival Shigeru (en occidente: Gary) quien además es el nieto del Dr Pokemon, refregandole en su cara su atraso y por consiguiente fracaso como entrenador. Los tres pokemons iniciales....Bulbasaur de hierba, Charmander de fuego y Squirtle de agua ya habían sido tomados pero...había un cuarto animal, algo más difícil de entrenar, el ratón electrico. Ash desesperado lo toma y, comienza su aventura.
La saga, los lleva por todo el mundo de Kanto, enfrentandose a los tipos malos, conociendo amigos, capturando pokemons, y demás. En uno de los muchos episodios, Ash tiene una especialmente dura batalla con el Equipo Rocket (los malos de la serie) donde uno de sus pokemons, Butterfree (una mariposa algo hiperdesarrollada) se lanza al ataque en defensa de una bandada de los de su especie y, de modo especial de otra mariposa que le cautivó el corazón. Al final del día, la bandada vuela hacia el océano y el Butterfree de Ash debe elegir entre su entrenador o su corazón...el resultado fue la primera vez que lloré viendo tele.

La serie, hace especial hincapié en la amistad existente entre entrenador y pokemon; cuando sale un boludo que no cree en esta relación, suele recibir un castigo de providencia divina o en general una batalla llena de luces y descargas electricas en que los buenos pelean contra los malos. En 1998, la historia fue llevada a un nivel que ningún otro personaje de Nintendo había ido: la pantalla más grande que la de tele. El prólogo de esta película versaba así: los dos pokemons más fuertes y más raros del mundo, que no habían hecho ninguna aparición en la serie, el #150 Mewtwo y el #151 Mew se encontrarían por vez primera y, no en plan de buenos amigos. Mew, el más raro en la historia de la investigación de estos bichos, había aparecido en unos jeroglíficos en la selva amazónica, y el team rocket, algo frustrados por no hallarlo pero sí resto de su débil pelaje, fueron a sus laboratorios con el fin de clonar una bestia aun más fuerte que Mew, después de mucho esfuerzo y dolor (especialmente para el pokemon nonato) el Mew Dos había sido creado, pero había un pequeño gran problema.
Mewtwo no sólo era excesivamente fuerte, estaba excesivamente enojado. Contra todos los humanos que le dieron una vida tan miserable (lo que derivaría en todos los humanos) y a todos los pokemons que peleasen junto a las personas. De la nada, Mew vuelve del anonimato para decirle "Hey, estás mal" pero la testarudez sólo lleva a que ambos peleen hasta llegar a la muerte. ...Cosa que Ash no puede permitir y, arriesgandose el pellejo hace todo lo posible por detenerlos, recibiendo en el proceso un impacto directo del ataque de ambas creaturas. Las lágrimas de todos los pokemon ("como cuenta la leyenda....") reviven al entrenador, mostrándole a Mewtwo que humanos y pokemon pueden convivir en paz, y en arrepentimiento Mewtwo se lleva a su séquito de clones para volver nunca jamás. Larga vida a la nostalgia. Vean el video y recuerden...algún día Ash logrará ser maestro pokemon.


Saludos a Squirtle y a Meowth, siempre me cayeron bien.

domingo, 16 de mayo de 2010

Un buen comienzo, parte IV

En el transcurso de la historia de este blog, éste ha sido plataforma para poner mis pseudo-creaciones literarias, cuentos existencialistas, usualmente fatalistas, que guardan telarañas virtuales allá en las carpetas de Mis Documentos. Se suma ahora, algo que creí jamás haría, un poema. La historia versa así...para la Semana Cultural de mi colegio me obligaron a hacer el poema que representase al curso en la semana en cuestión. Luego de 48 hrs, oír mucho Sigur Rós, Amiina y Johann Johannsson, un par de ideas vinieron a mi cabeza, el Óscar me ayudó con unos cuantos versos y.....salió esto. Antes de criticarlo, piensen que es el primer "poema" que escribo en mínimo 6 años. Con ustedes: ( ) [sí, íntima relación con el álbum de Sigur Rós]

Será helado, crudo o abrumador
Lo que nos sigue, nuestro andar.
Pero en este viaje
Helado, crudo y abrumador
Tu camino, voy a alumbrar.

 Nieve en los pinos, cauces,
Y todo a mi alrededor
Una brisa nos abraza
Trae esta música
Un silencio ensordecedor

¿Qué noticias traes, viento?
¿Una ventisca se acerca?
¿Un animal aparecerá?
O es que en este páramo
¿La oscuridad pronto llegará?

Niebla, nos abrazas
Penumbra, nos rodeas
Sendero, ¿te nos quieres fugar?
Tu mano me aprieta con fuerza.
Ese pequeño cuerpo, lo siento temblar
Oigo esa débil voz
A la bruma le quieres cantar
Ella te mira impaciente
Y espera tu próximo compás.
Asiste alguien más al concierto
Ya ha empezado a nevar

La débil cortina blanca,
Parece gustarle tu arrullo
Aquella música angelical.
Lo que era un tímido polvillo
Ahora nos envuelve
Es una lluvia de cristal

El viento también te desea oír
Deleitarse con tu canción
Pero trae su propia melodía,
Con granizo, escarcha y hielo
Inclemente, gélido ventarrón

La tormenta te socava
Es triste, que te debas silenciar
Todo lo que logro percibir
Es el rugir de la tempestad.
Mas no podemos descansar,
Aun nos falta un tanto
Para llegar a aquel lugar.


Saludos a Junko Tabei, la primera mujer en escalar el Everest.