miércoles, 22 de abril de 2026

No me gusta el britpop

El título de esta entrada parece casi una locura que yo lo diga. Si le preguntas al Javier adolescente qué música escuchaba el britpop estaba fijo en el top 3. Un gran fan del rock británico y que sueña con ir a conciertos, y vivir la música de esa pequeña isla. Pero ya no soy (tan) adolescente, y una serie de eventos del año pasado que les narraré en un ratito me dejó pensando, e inspiró la lata que leerán ahora. Pero a ver, vamos por partes.

Sin extendernos demasiado en la definición, el britpop es un hijo del rock alternativo de los 90s que nació en Reino Unido como respuesta al grunge gringo y al punk rock de la década anterior en las islas británicas. Herencia de bandas como The Beatles y con un formato que incorpora las guitarras y melodías más propias del rock pero haciendo pop con letras y temáticas más asequibles. "Pop de guitarras", alguien diría por ahí. Bandas icónicas del género incluyen Oasis, Blur, Suede, Pulp y Supergrass. Y...no sé, siento que a todos los que nos gusta remotamente el sonido de la guitarra, nos gusta un puñado de canciones de esos cinco muchachos. 

A Pulp lo conocí a mediados de la década pasada con Common People, y no mentiré que me gustó harto la canción, y vi una versión en Glastonbury y el tal Jarvis lo hallé bastante simpático. Pero cuando escuché el "Different Class" (1995) sencillamente no clickeé, encontré que fue un álbum lánguido que tenía un gran hit. Y esto lo digo con mucho respeto hacia los varios fans de Pulp allá afuera, puedo respetar el impacto que tuvo ese álbum en la cultura popular, pero salvo su gran single no me pasó nada más. Misma cosa con Suede y "Coming Up" (1996), dejando de lado Beautiful Ones no le hallé nada remarcable, a pesar que también sé que es un álbum seminal en la historia del britpop.

Con Blur la historia es un poco más interesante. Los conocí en mi juventud con Song 2 (¡Woohoo!), Coffee & TV y otro puñado de canciones sueltas que genuinamente me gustaban. Si escucho Charmless Man y She's So High fuera de contexto moveré la patita y pediré que le suban el volumen, y así con varios otros singles. Sin embargo, mi experiencia escuchando el resto de "Parklife" (1994) o el disco homónimo (1997) es bastante más "eh...existe". Las canciones no son malas, es sólo que no cuajamos. Tal vez necesitaba oír esos discos completos en mi juventud para tener nostalgia asociada a ellos del mismo modo que la tengo por Song 2, o tal vez es que no soy tan fan de Blur como alguna vez lo creí.



Ya, pero al menos me queda el plato principal, Oasis que hasta los fui a ver el año pasado (y los vi el 2009). Tengo una conexión especial con Champagne Supernova, a la que titulo "mi primera canción favorita", la primera vez que la oí (descargada ilegal del Ares en mi adolescencia) sentí algo distinto, algo que de verdad me hizo decir que había un cariño y una emocionalidad más intensa con esta canción. Entre sus dos solos de guitarra que van al cielo, la distorsión de sus guitarras, la voz arrastrada de Liam, el sonido de la melódica...todo. Esa fue mi primera canción favorita. Y junto a Champagne Supernova, hay varios temas del "Definitely Maybe" (1994), "(What's The Story?) Morning Glory" (1995) y "Don't Believe The Truth" (2005) que me gustan, tanto como temas sueltos como álbumes completos. Cuando los vi en 2009 y el setlist se concentró en estos últimos, lo disfruté bastante. Todo indicaba que el concierto del año pasado estaba ideal para mí. 

...pero no. Me pasó varias veces ahí en medio de la cancha mientras la gente saltaba y coreaba los temas que yo pensé "esta canción se parece mucho a la que oí recién". Guitarras en los mismos acordes y con los mismos pedales, mismas voces y coros, misma sensación de que esto no me estaba gustando tanto. Salté con Rock 'N Roll Star, Some Might Say y por supuesto Morning Glory, pero también estuve harto tiempo sólo moviéndome al son de un riff que no me estaba gustando tanto. Y eché de menos Lyla o una canción de este milenio.

Oasis sigue estando en el top50 de las bandas que más he oído en mi vida, y les seguiré escuchando, pero también es real que los escucho menos con el pasar de los años, y tengo la data para respaldar esa aseveración. Me da la nostalgia de poner Morning Glory o Champagne Supernova y listo, y así mismo funciono con Common People, Song 2 o demás canciones. En pequeñas dosis es agradable, pero 45 min de un álbum no duro. 90 min de recital menos.

A fines de los 90s nace una nueva camada de bandas que toman elementos del britpop y le dan una segunda vuelta y lo evolucionan, como Coldplay, Travis, Radiohead (al menos sus dos primeros discos), Starsailor y Placebo. Bandas que me gustan y bastante. Por qué he dado la vida en cancha en conciertos de Placebo (un "hijo" del britpop) pero en la cancha de Oasis 2025 me aburrí.

Tengo claro que esto no es más que un post de 5.000 caracteres para decir que ya no me gusta tanto un género musical como alguna vez declaré, pero quizás nunca me gustó realmente el estilo, y sólo dije britpop para decir Oasis de manera más interesante, y agregar un puñado de temas sueltos de Blur. Las ganas que tuve de pertenecer y decir que me gustaba un género fueron más grandes que las de hacer mi tarea y verificar si era real. Y raro, porque no es que sea ajeno a la música británica. Desde Muse que es mi banda favorita hasta The Cribs que los descubrí el año pasado y he estado pegado con ellos, las islas británicas son parte central de mi gusto musical. El britpop fue un pequeño ápice.

Saludos a Noel Gallagher, me cae mucho mejor que el hermano.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Tengo opiniones sobre el Spotify Wrapped

El título de esta entrada era algo como "Tengo opiniones sobre el Spotify Wrapped y me demoro un rato en elaborarlas así que no alcanzaba en un post cortito de RRSS" pero ese título era demasiado largo, pero se imaginan el punto. Con el fin de año llega este recuento y está bien, todos lo queremos compartir, todos queremos saber quiénes fueron nuestro top5 y compartirlo, saber cuántos minutos de música escuchamos y otras estadísticas asociadas. Pero cuando reviso un poquito más a fondo, siento que hay más cosas que conversar (...la mayoría malas) y que no estamos diciendo. Así que eso intentaré hacer ahora.

Y de paso decirles que escuchen a...

The Last Dinner Party es un quinteto británico que hace música indie bien bonita. Este 2025 sacaron su segundo disco, y ustedes debieran oírlas.

Quizás yo tengo una cuota de cinismo hacia Spotify Wrapped porque no necesito esperar hasta fin de año para ver las estadísticas. Toda la música que escucho está linkeada a mi perfil de last.FM, y yo puedo en cualquier momento ver quiénes son mis artistas tops, cuáles fueron los discos que más escuché, o si quiero puedo ver qué escuché entre el 12 de abril y 15 de septiembre de 2019. ¿Por qué ese rango de fechas? No sé, pero puedo. Entonces ver los números no me es sorpresa, a lo más es la diferencia entre lo que escucho dentro y fuera de Spotify. 

Y last.FM hace unos años empezó con sus reportes semanales, mensuales y anuales donde resumen la música que se escucha en ese período, así que además tengo fresco en la memoria mis aventuras musicales. Me llamó la atención (y me ofende un poco) que mi edad musical sean 42 años según Spotify, pero sabiendo las décadas que más escucho y los estilos que más oigo...sí, le hallo su cuota de sentido. Lo del club no lo entendí.

Mi primer problema con el Wrapped es...que es simplón. Comparado con la info que yo puedo obtener con last.FM, que me diga mis artistas y álbumes principales, a qué "club" pertenezco, y mi edad musical es poco. Y eso sin considerar los muchos nerds allá afuera que utilizan la info de last.FM para hacer magia que no entiendo y expandir en la info del sitio. Spotify no puede hacer todo eso, y leyendo un par de stories de amistades, varias personas quedaron con gusto a poco con la información de este año entregada por el Wrapped. Y es lógico, es un año de música, dame algo más que mi top5.

 

"Liquorice" es el nuevo álbum de la artista dream pop/shoegaze Hatchie, y ustedes también deberían oírlo.

Ligeramente relacionado con lo anterior, es que como para algunas personas es una sorpresa cuál será su artista top, también puede no ser una grata sorpresa. ¿Enredado? Sí, para mí también. Para mí tiene todo el sentido del mundo que si escuché a Muse demasiado este año, ellos sean mi artista top, y no hay ningún problema con eso. Pero hay quienes les causa verdadera ansiedad compartir su Wrapped. Sea asociar música a eventos complejos del año, el "qué dirán" respecto al artista pop, o el querer mostrar un Wrapped ecléctico y original, y mostrar que esa persona escucha más música aparte del mainstream de Drake, Kendrick o Taylor Swift. Cada fin de año veo blogs de gente que les causa ansiedad compartir su artista top o que se sumaron al "Brat Summer" el año pasado y las reproducciones lo reflejan, de mostrarle al mundo que tienen un gusto "genérico", o que censuran su artista top para no mostrarlo. O sea, mientras no sea música neonazi...no hay problema, ¿cierto? Pero eso no quita que la ansiedad sea real.

Spotify es la plataforma más usada para reproducción musical, así que es lógico que esta sea una época en que todos nos reunimos en torno a nuestros Wrapped, y dé FOMO (Fear Of Missing Out) no poder participar porque te da vergüenza, ansiedad o angustia tu Wrapped, tu recolección de música de este año.Y hasta cierto punto, empatizo con eso. En mi adolescencia era tabú reconocer que te gustaba el "American Idiot" de Green Day, o los discos de Avril Lavigne. Había que decir alguna canción desconocida de esos discos y no podías mencionar los singles, o quedabas como posero, falso fan, y persona genérica. De adulto eso me parece ridículo y aguante "Boulevard of Broken Dreams" (que hoy sé es la canción con más streams de Green Day), pero en esa otra época...bue, era otra época. Empatizo con quienes sufren algo así hoy con su Wrapped.

 

Que Yellowcard saque un disco en 2025 es una locura, y "Better Days" es un punk-pop bastante bueno, y el violín no decepciona. Óiganlo.

Spotify es la plataforma más usada para reproducción musical, dije recién. Y también es la más mala, bien sabemos. El CEO ya dijo que no hará ningún filtro para detener la música generada por IA. Y mira, yo sé que a mucha gente le da igual, pero creo que cualquier persona que lea estos párrafos sobre música, aprecia lo suficiente el humano arte de crear música y las emociones asociadas a ella, para que le importe la diferencia entre música creada por y para humanos, y música hecha por inteligencia artificial. Creo que entendemos la diferencia entre Gorillaz, K-Pop Demon Hunters y Hatsune Miku, versus música creada por inteligencia artificial, ¿cierto? Bue, el CEO de Spotify no hace esa distinción. 

Y ni nos metamos en que Spotify es la que menos paga por reproducción, y que artistas necesitan 250 reproducciones para que el artista siquiera vea un dólar en su cuenta. Spotify cambió el modelo de rentabilidad para la música, y hay toda una teoría (sin pruebas, pero tampoco dudas) que los artistas están haciendo discos más cortos y con más canciones para poder rentabilizar su música. Björk ya lo decía este año: haberle puesto tu corazón a crear una composición musical, ¿y Spotify te paga sólo $3.5 pesos chilenos por reproducción? Yikes.

La guinda de la torta para mí es la calidad de sonido. La de Spotify es simplemente mala. Es mala calidad, la ecualización aplana la curva de frecuencia de la canción, y te deja una versión super comprimida. Incluso en su paquete premium, la calidad lossless de Spotify pierde contra Deezer y Tidal, y el cambio se nota.

Generan una cantidad ridícula de billones de dólares, pagan una miseria a los artistas, financian el genocidio en Gaza, entregan música fea, y lo único que nos dan es un "escuchaste X minutos de música este año" al final del período. No sé, me cae mal Spotify. Y aunque cancelé mi suscripción el mes pasado, aún no elimino la app. Maldita sea que la hicieron cómoda e intuitiva.

No como Blogger, no sé qué pasó pero está peor. Cómo arruinas una interfaz tan simple como Blogger, argh.

Saludos a Sean Mackin, violinista de Yellowcard. 

viernes, 16 de mayo de 2025

Surfear el cielo. Parte I

Imagínense esto. Era fines de mayo de 2009, yo un adolescente con cientos de cosas dando vueltas en mi cabeza, me meto a YouTube con todo lo DIY que era en ese entonces, y me aparece un video titulado "Eureka Seven - Storywriter". Era un Anime Music Video (AMV), de esos muy comunes en los 2000s donde ponían peleas de Dragon Ball Z y Evangelion con música de Linkin Park. Yo no conocía ni Eureka Seven ni "Storywriter", así que lo dejé pasar. Estuvo como dos o tres días en mi homepage de YouTube hasta que lo vi. Imagínense todo eso que conté recién, yo clickeando en ese video sin ningún contexto, y lo vi. Véanlo. Así comienza una obsesión de más de quince años. Bueno, dos en verdad. Hoy les cuento de una: la obsesión con Storywriter y la banda que la compuso, Supercar.

 
Supercar es una banda japonesa que en 2005 prestó la canción Storywriter para el soundtrack de Eureka Seven. La canción mezcla elementos rockeros y electrónicos, y la amé a primera oída. El delay con el que empieza en que los instrumentos se preparan para atacar, la combinación de las guitarras, la voz lejana y extrañamente optimista de Koji Nakamura, y como el coro resuelve en reiniciar las mismas notas que presentaron la canción segundos atrás. Para 2009 la banda ya se había separado, y en occidente (y más en ese entonces) siempre cuesta hallar cosas japonesas, así que me contenté con descargar Storywriter del Ares y oírla mucho.

En abril del 2013, en uno de esos paros aburridos de la U, me dije ¿Y si escucho más de Supercar? Quién sabe, quizás pueda haber algo que me guste. En un Torrent encontré la discografía completa, así que aproveché el paro y la descargué. Empecé, obviamente, por el disco que contenía a Storywriter.

"Highvision" (2002) era el cuarto disco de la banda. 47 minutos que mezclan de manera preciosa elementos electrónicos (como Storywriter) con guitarras suaves pero que tienen su cuota de energía. Starline empieza suave con su batería una guitarra que de a poco va entrando junto a Koji cantando. Menciones especiales a Strobolights que tiene ese teclado que casi parece juguete y llega a ser chirrión a veces, más la letra (ahora cantando Miki Furukawa) que dice "dos más cuatro más dos más cuatro igual a anochecer" como talla. Canción hipnótica. Aoharu Youth que toma de nuevo eso que dije de la calma de pianos y sintetizadores comenzando la canción, para luego terminar en un extraño optimismo con guitarras en el coro. Y cerrando el disco Silent Yaritori que, aunque no entiendas japonés (...como yo), la canción te logra transmitir los inocentes e introspectivos sentimientos de amor de Koji, y terminando con voces de Miki ad infinitum.

[Highvision aquí en Spotify, y aquí en YouTube]

Ya obsesionado con Highvision, me sentía en confianza para escuchar el último disco de la banda, un "Last Live" que sacaron en 2005 donde tocaron dos horas para despedirse del público y terminar la banda. Tocaron sólo cuatro canciones del "Highvision" (entre ellas Storywriter), así que me sirvió para conocer mejor qué hacían estos muchachos en vivo.

Ya lo he dicho como tres veces, pero es que es real: Supercar sabía demasiado bien mezclar elementos rockeros típicos como guitarras y batería con elementos digitales y electrónicos. Los pianos, synths, y arreglos en las voces les salen increíble. Y en vivo no tienen problema de dejar la misma nota tocando durante demasiado...¡¡y les funciona!!. "Karma" que en estudio sólo 5 minutos y medio, en el "Last Live" la alargaron a casi 11. Y por supuesto, la última canción: "Trip Sky". Trip Sky fue mi cocaína durante ese 2013. Comienza con guitarras lentas en notas menores, y a la mitad los instrumentos se lanzan a un instrumental hasta el cielo. Y acá...siendo además el último concierto de Superca, la banda le dio rienda suelta a todos los pedales de sus guitarras, y llegamos a un final digno de My Bloody Valentine. La canción termina con Koji sacándole la cuerda a su guitarra y seguir tocándola así. Es la gráfica manera de decir: se acabó.

 

Ya habíamos vuelto del paro, pero yo seguía excavando la discografía de Supercar. Cada disco tiene su brillo distinto. "Three Out Change!!" (1998) donde exploraban a dónde llevar el sonido de la banda, y se nota que intentaron de llenar lo más posible el espacio físico del CD donde lo publicaron (el álbum dura 78 minutos, de los cuales 13 los ocupa Trip Sky). "Jump Up" (1999) con Koji ya jugando a hacer un falsetto ahogado en la distorsión de las guitarras, logrando hacer una tristeza absoluta (Love Forever) o una extraña sensación de esperanza (Talk Talk). O al menos eso me genera su voz, porque irónicamente la letra de Love Forever es hasta melosa, mientras que la de Talk Talk es más triste que el futuro de Chile.

"Futurama" (2000) es mi otra gran obsesión junto a "Highvision". Aquí nuevamente decidieron meter la mayor cantidad de música posible en un solo CD (75 minutos), y acá comienza la experimentación rockero-electrónica que creo también es donde mejor les resultó. Bla bla bla, mezcla de sonidos electrónicos y guitarras, pero escuchen Karma y entenderán a dónde voy [Acá en Spotify, acá en YouTube]. Es como si Radiohead noventero y Daft Punk hubiesen tenido una hija.

"Answer" (2004) es el último y más experimental disco de Supercar, y le tengo dos obsesiones: Recreation y Last Scene. El video de Last Scene me hace nostálgico por un tiempo que nunca viví, en un país donde no crecí, y por una banda que conocí años después que se separó.


Ni idea por qué se separaron, algo he escuchado los proyectos que sacaron sus integrantes después de la banda, y sigo esperando a que en 2025 salga algún anuncio por el 20° aniversario del "Last Live" (en 2018 sacaron un compilatorio por el 20° aniversario de la banda, disco que por supuesto me compré cuando estuve en Tokyo), uno tiene fe.

Lo que sí es innegable es que Supercar ha dejado una profunda huella en mi gusto musical. Fue mi puerta de entrada a la música japonesa (más allá de la música de ánime que oí de cabro chico) que estoy seguro el algoritmo utilizó para presentarme varias bandas de allá que terminé amando, y también mi introducción a mezclar rock y electrónica. Y, lo que se viene para una parte 2 de "Surfear el cielo", fue mi puerta de entrada a una de mis series animadas favoritas: Eureka Seven. Koji, Miki, Kodai y Junji, gracias por tanto.

¿Y dónde queda Storywriter, la canción que inició todo esto? Bue, aquí está mi ranking de las canciones que más he escuchado en mi vida, y la posición de Storywriter en dicho ranking:

 

[vía last.FM]

Saludos a Renton Thurston.