sábado, 8 de febrero de 2025

Llegar a escuchar 2000 artistas

 

Hace unos años leí en uno de estos blogs musicales una frase que me aterró: Alrededor de los 30 años dejamos de escuchar música nueva. Quizás sea apagarse la curiosidad adolescente, quizás es la falta de tiempo de sentarnos a escuchar cosas, quizás es que queremos volver justamente a esos ritmos adolescentes, qué sé yo. Sí me acuerdo que cuando la leí yo aún no tenía 30 años, pero igual pensaba "oh, qué loco que pase eso". Muchos comentarios en esa publicación hablaban del dad rock, ese género no-oficial que te puedes imaginar qué bandas lo conforman y quiénes lo escuchan: Led Zeppelin, Motörhead, Metallica, Nirvana, Pearl Jam, Guns N Roses, Pink Floyd. Hay muchas décadas y estilos entrelazados (por eso es no-oficial), pero entendemos perfecto la caricatura. En este continente tenemos la "música para señoras" y así sucesivamente.

El invierno pasado, yo aburrido en mi perfil de last.FM, ordenando algunos artistas (unificar a The Offspring y Offspring, por ejemplo) y limpiando canciones ("American Idiot (Live)" y "American Idiot" son la misma canción), me di cuenta de algo aterrador: entre el 2016 y el 2022, la cantidad de artistas nuevos que yo escuché de verdad que fue bajísima. Sí, descubrí bandazas de todos los continentes (y viajé 17,000 km para ver a una de ellas), pero en general el número era bastante menor que en mis años mozos. Después de 16 años de usar mi cuenta de last.FM y tener registro de cada canción y cada artista que he escuchado (con un ligero margen de error, lo sé), yo estaba a duras penas rasgando 1700 artistas en total ya bien adentrados en la década de los 2020s.

Razones hay varias: la adultez que a todos nos apremia, los carteles del Lollapalooza me habían dejado de interesar (fueron años que ningún headliner me prendió) así que no curioseaba tanto como antes, y me dediqué más a redescubrir discografías de bandas que escuchaba de cabro chico en lugar de oír artistas desconocidos. Pero el resultado era innegable, y de verdad me dio cuco. A inicios de agosto me puse el desafío de llegar a dos mil artistas nuevos registrados en mi perfil de last.FM. Y esto había que hacerlo bien, así que me puse una regla esencial:

Escuchar artistas a conciencia. Nada de poner una playlist genérica de K-Pop y Black Metal (dos estilos que sé no escucho, así que todos esos artistas serían nuevos), sino que revisar ratings, artistas similares, curiosear playlists de amigos y conocidos, y demás. El proceso se los resumiré en el siguiente texto.

(Spoiler: lo logré, la artista N°2000 fue Rose Elinor Dougall) 

Yeule sacó un discazo synth-pop y ustedes tienen que escuchar Softscars.

Lo primero que me di cuenta es que el algoritmo sigue siendo poco confiable, por muy bien programado que parezca estar. A la rápida, Green Day, Sum 41 y Blink-182 parecen tres bandas super parecidas, y la radio de Spotify te tirará artistas similares, sí. Pero pronto salen cosas que uno dice "no, ya no me gustó esto" o se empiezan a alejar (para mal) de esa zona de confort. Sí, la idea es escuchar música nueva, pero tampoco castigarme oyendo algo que en verdad no me está gustando. El ejemplo punk-rock de recién es eso, un ejemplo, pero me pasó con todos los estilos: hay varias bandas allá afuera que es sólo un weón gritando, un cuarteto de gente triste tocando notas lánguidas, una despechada con un beat buena onda, o alguien que aún no halla la mezcla entre guitarras rockeras y hip-hop. No diré nombres porque qué feo, pero sí confesar que tuve que alejarme rápido de las selecciones de Spotify.

Así que tuve que volver a lo de siempre: gente que sabe. RateYourMusic aquí fue mi mejor amigo. La página permite hacer listados musicales con cualquier tipo de filtro. Acá empecé: los mejores discos del 2015 (votados por la comunidad de RYM) de los estilos alternative rock, indie rock, shoegaze, post-rock, emo y chamber pop. Si te parece que esa lista es muy restrictiva, es que no tienes idea cuántos miles de discos pueden caer en esas categorías. Y volviendo a lo que dije al principio: no iba a oír las radios de Gorgoroth o NewJeans sólo por llegar a los 2000 artistas.

¿Por qué el 2015? ¿Por qué no el 2024? ¿O 1996? Porque se me cantó el orto, básicamente.

Julien Baker con el álbum Sprained Ankle. Una voz femenina con canciones tristes y un suave acompañamiento instrumental siempre será mi onda (¿Gracias Avril Lavigne?)

Lo otro que usé bastante es a mis amigos (...eso sonó menos feo en mi mente), y Reddit. Apliqué un directo "oye recomiéndame algo" porque bastantes amistades oyeron sobre este proyecto y quisieron aportar. Gracias a eso al fin escuché a Nightwish y Soda Stereo con atención. Y revisé varios perfiles de amistades y escuché a sus artistas más oídos: de ahí salieron Girls Aloud, Sophie Ellis-Bextor, CQ y Syrup16g. Y quizás habría llegado por mi cuenta a 惘闻 (Wang Wen) y No Clear Mind, pero Reddit también ayudó. Y no puedo no mencionar a mi amigo El Profesor Rayado que esos compilados de música chilena fueron mi principal fuente de material nacional. Agradecido.

Mi otra gran fuente de artistas es también la más obvia: conciertos. Y acá le agradezco mucho a LeRock Fest del sello chileno Le Rock Psicophonique. El industrial pesadísimo de MiniPony, el ambient abstracto de Yadak o los viajes de Sistemas Inestables no habrían pasado por mi radar de no ser por ustedes. Si hasta hablé con Yadak en la mesita del merch y le pregunté que qué onda su instrumento porque cachen esta volá.

¿Y qué aprendí? Pues...

The Hotelier con el álbum Home, Like Noplace Is There. Weones sufridos y power chords siempre será mi onda (¿Gracias My Chemical Romance?).

Primero aprendí que el pop femenino merece atención, mi gente. La ya mencionada Sophie Ellis-Bextor es bastante más que su single "Murder On The Dancefloor", y creo que el acento británico le ayuda harto a darle elegancia a sus temas. No sé, impresión mía. Supongo que eso me pasa por gustarme tanto "Come Into My World" de Kylie Minogue. Sí, tengo ese lado también.

Los suecos nunca se equivocan, y Robyn con Honey que también es excelente. Sí, yo escuchando dance sueco super feliz, bailable y simpático, el fin está cerca. Y a veces, si el río suena es porque piedras sí trae. Chappell Roan merece todos los elogios y acolados que está recibiendo, porque The Rise and Fall of a Midwest Princess es muy buen álbum. Que además ella sea una gran persona y bastante vocal en sus opiniones es sólo la guinda de la torta.

Uno pensaría que el emo murió el 2010, pero los weones sufridos siguen. Armar una playlist con Kara's Walk Home, The Hotelier, oso oso, Estoy Bien (viva Chile) y Prince Daddy & The Hyena no puede fallar. Las guitarras y power chords siempre han estado ahí. Han evolucionado desde los 2000s, así que tranquilos. Y porque el idioma no debe ser una barrera, mis amigos rusos de Ищейка (Isheika) sacaron un discazo el 2023. No me pregunten de qué hablan, pero es bueno.

Japón ha sido una máquina de sacar bandas sufridas también. Walrus y su disco Fragmento de Luz del 2001 es notable, a veces es puro ruido, a veces son letras sobre arrancarse el corazón de un cuchillazo (¿...por qué cometí el error de googlearlas?), al son que las guitarras se elevan y siguen sofocándose. Shinsei Kamattechan es un caso notable. Entre los acordes mayores, las guitarras y los sintetizadores, es música que llega a ser caricaturezcamente feliz, y las voces también rozan en los gritos infantiles hasta uncanny valley, podrían estar cantando perfectamente sobre ser jóvenes y pasarlo bien un viernes por la noche, o de un tiroteo estudiantil, y todo seguiría teniendo sentido (no he buscado las letras como pueden ver). No, pero en serio 幼さを入院させて (Tiroteando Mi Infancia...dios mío) es muy buen noise-shoegaze.

 

Otro gran aprendizaje fue la cantidad de subgéneros que existen. ¿Conocías el "incelcore"? Yo tampoco. No digo que sea agradable meterse en ese mundo, pero existe. Jane Remover (foto de arriba) creó el "dariacore", aunque para mí es sólo un pop con bases bastante más pesadas y un beat con más fuerza que lo habitual (por algo su disco Census Designated del 2023 se le etiqueta como "hyperpop"). Real que Census Designated nació en su pieza donde Jane mezcló samples hasta que estuvo feliz, y ahí me di cuenta que estaba poniéndome viejo con la música: en mi mente siempre hubo una división entre quienes tocan sus instrumentos (como guitarras y violines), y quienes que usan computadores para sonidos que no existen (piensen en Daft Punk o Skrillex). Pero en esta aventura me di cuenta de la cantidad de artistas que se bajan un programa para hacer música y tan tan. Parannoul desde Korea es el caso insignia, pero Jane Remover también está creando cosas notables en su dormitorio.

Sorbet no sé cómo lo hará, es el proyecto solista de una británica, y las infinitas capas y distorsiones que le puso a The Lonely God and the Defective Vessel llegan a ser incómodas. Notables y me encantan, pero incómodas. Y bueno, que sus canciones se llamen "debimos haber muerto ese día" y "deseo que cada aspecto de mi vida sea completamente diferente y nunca amar de nuevo" contribuye al aura de que esto lo hizo alguien en su pieza y listo. Y si hablo de gente que hace música en su pieza y resulta notable, no puedo no hablar de What Is Your Name? y The Now Now And Never que también es lánguido y ruidoso y a veces post-rock y tiene cientos de capas. Salí gratamente sorprendido de la cantidad de música que hoy se hace en los dormitorios.

Bueno, esto lo escribí en mi pieza...quizás haya algo en común.

ИЩЕЙКА con el álbum Я опять не могу проснуться. Guitarras haciéndome bailar en un idioma que no entiendo siempre será mi onda (¿gracias The Novembers?)

No hablaré de los casi 300 artistas nuevos que escuché el semestre pasado, pero la experiencia me encantó. A veces me estresó porque la meta de los 2000 se veía lejos, y varias veces escuché un disco "nuevo" de un artista que oí una vez el 2009 y no contaba para el descubrimiento. Luego me salían artistas dignos de funa y que no escucharía ni por asomo. Sin embargo, cada día que me sentaba y exploraba perfiles de last.FM, charts de RateYourMusic o veía al Profesor Rayado, era un día en que algo nuevo escucharía, y quizás hasta me iba a llegar a gustar.

Me acordé de cuando era un adolescente que mediante el Ares, los incipientes algoritmos de los 2000s, y el MTV a las 1 am cuando sí pasaban música, descubrí tantas bandas nuevas...y algunas se convirtieron en mis favoritas. El semestre pasado fue la carrera por los 2000, ahora estoy trotando una maratón hacia los 2100, y así. A ver qué bandas raras descubro este año.

Saludos a Raimundo y Conie.

domingo, 12 de enero de 2025

La ciudad silenciosa

 No, el título no es una metáfora. Voy a hablar de Amsterdam, una ciudad silenciosa.

El año pasado estuve en la capital de Países Bajos, ciudad conocida por sus canales, sus tulipanes, sus molinos, su marihuana, y su barrio rojo. No fui por ninguno de esos motivos, pero sí vi un par de tulipanes; no eran gratis como los de Las Condes eso sí. Lo que sí hice fue caminar bastante por el casco histórico de la ciudad, un poco para captar la vibe de esta famosa urbe europea. Fans de este blog (?) recordarán cuando escribí sobre Praha en República Checa y que lo sentí un museo al aire libre en el peor sentido de la palabra. Con Amsterdam me pasó algo ligeramente similar, y eso voy a narrar en los próximos párrafos. Y tranquilos, que esto no se convertirá en un blog de viajes, nunca tan pedante.

La primera mañana salí de mi Airbnb, caminé al metro y un par de minutos después estaba en Waterlooplein, casi casi en el centro de la ciudad. Eran las 9 am de un sábado, y paseo entre los barrios neerlandeses esos. Veo que hay tiendas que dicen COFFEE en inglés y otras KOFFIE en neerlandés. Usar una u otra no es para agarrar turistas, es que el "coffee" son las tiendas donde venden marihuana y productos derivados de ella, y el "koffie" lo que te imaginas cuando dices "¿vamos por un café?". En las koffie había gente tomando desayuno, en las coffee habían turistas afuera vomitando porque les dio la pálida. Já, débiles.

Según Google Maps caminé poco en términos de distancia, pero a mí se me hizo harto más. No porque estuviese cansado, sino porque cada 10 metros había una esquina y se abría un pasaje más allá, otro coffee con un tipo sufriendo la pálida (no es mi culpa ser morboso), o una ciclovía que daba una vuelta rara para meterse a no sé dónde. El punto es que uno no se aburre deambulando por Amsterdam.

El centro de Amsterdam es feo, pero fueron inteligentes: todas las atracciones turísticas, coffees, baratijas y souvenirs, guías y packs de turismo, prostitutas del barrio rojo, y restaurants a sobreprecio están en dos o tres calles principales. Me pasó su par de veces que llegué a una calle como la que mencioné recién, aparecía un pasaje medio lúgubre como el de la foto de arriba, me metía, y a la calle siguiente había una verdulería, una panadería y tres tipos conversando tranquilos en un koffie. La densidad de esta ciudad es notable. Asusta un poco, pero no deja de sorprender que 15 o 20 metros sean suficientes para cambiar tanto el carácter del barrio donde estás. Si hasta hay canales piola y otros que se nota que están hechos para turistas, con sus casas pareadas más adornadas, con gente paseando en balsa, y demás. También ayudó harto que yo evité el palacio real, el museo NEMO, el museo del sexo y otros puntos turísticos, así que di vueltas alrededor de calles cuyos nombres no sabía pronunciar.

Ay sí, soy tan hipster que yo no hago lo que hacen todos los turistas.

En mi tercer día en Países Bajos, pululé por la estación central, y apliqué mi técnica de buscar una calle secundaria para arrancar de los turistas. Y no sólo funcionó, sino que experimenté lo que inspiró esta entrada: la calle Vinkenstraat.

Vinkenstraat es lo menos remarcable de Amsterdam. Es sólo una común y corriente calle residencial: Tiene sus casitas de 3-4 pisos, su vereda, un lugar para estacionar autos, una única vía para que vehículos en ambas direcciones transiten, la vereda de al frente, y otras casitas de 3-4 pisos al otro lado. Había gente andando en bicicleta cargando verduras, desde la ventana veía personas haciendo home office o haciéndole cariño al gato, una señora bajando las bolsas del auto, y demás. 

Y estaba en total silencio.

En las esquinas veía la calle paralela de donde vine, con su gente caminando, sus locales comerciales, sus coffee y koffie, haciendo ruido y tal, y después volvía a la muda Vinkenstraat. Ahí me acordé del youtuber Not Just Bikes y su clásico "cities aren't loud, cars are loud" y sí. Él tiene razón. Todos los decibeles de Amsterdam vienen de calles grandes y espaciosas con alto tráfico vehicular, y los turistas gravitan hacia allá. Y en las calles y canales que tienden a ser más calladas porque el tráfico está limitado o eliminado, también la gente que camina/pedalea es más callada. No es que sean robots inexpresivos, para nada. Habían niños jugando, habían escuelas básicas, la señora que le dijo "oe baja la carne del auto" a su hijo (o sea, yo creo que dijo eso. No hablo ese idioma) y demás, pero Amsterdam cuando no estás en una avenida principal es una ciudad silenciosa.

Llego a una plazoleta de bolsillo en Vinkenstraat, y véanla ustedes mismos en Google Street View. Es la más común, corriente y mundana plaza urbana. Al frente mío habían unos niños hablando en ese idioma raro que tienen, y salvo ese sonido, no había nada más. No había sonido basal, no estaban esos 40 dB basales que existen en toda zona urbana porque así es la vida urbana.

Pequeño paréntesis físico: un susurro tiene más o menos 20 dB, una conversación entre dos personas unos 60 dB, un auto a un metro de distancia 70 dB. La escala de decibeles es exponencial, no lineal. En las lineales algo que está a 50 metros de distancia, está diez metros más lejos que algo que está a 40 metros, y veinte metros más que algo que esté a 30 metros. En la escala de decibeles, un auto es 10 veces más ruidoso que dos personas hablando, y esas personas son 100 veces más ruidosas que los 40 dB basales de una zona urbana. Esas personas hablando a 60 dB son 10,000 veces más ruidosas que alguien susurrando. Sí, el sonido es complicado. Ahora cállense. Fin del paréntesis.

Seguí caminando, me metí a un parque, crucé un canal y llegué a un conjunto habitacional en Waterwijk. De nuevo, este era un espacio 100% peatonizado. Habían autos estacionados, una de estas vans de delivery, pero la gran mayoría andaba a pie, paseando a su perro, en bici o haciendo otra actividad a puro pulso. Y de nuevo ahí estaba: el silencio. Habían antejardines y gente regándolos, había gente sacudiendo las alfombras desde la ventana, pero todo lo demás era puro silencio. Habré caminado no menos de 15 minutos en que nunca interactué con una calle en el sentido más tradicional de la palabra: ningún paso de cebra, ningún semáforo, ni siquiera una ciclovía. Sólo había un pavimento rojo por el que pasábamos todos los que queríamos transitar por Waterwijk.

Quizás alguien se descarte rápido y diga "ah es que es su cultura" y no. Tengo bastante claro el conflicto que tenemos en Santiago con la población venezolana, y los decibeles que trajeron consigo. Pero el sonido de los parlantes es un ruido puntual y focalizado, no es el sonido de una ciudad. En muy puntuales ocasiones las personas podemos de verdad aumentar los decibeles de una ciudad (piensen en Argentina cuando ganaron el mundial, o el sismo de 2.3 grados que causaron fans de Taylor Swift en Seattle), en la gigantesca mayoría de las veces son nuestras máquinas. Parlantes sí, pero también los motores. Los más de 6 millones de autos que hay en Santiago.

Ni idea qué tan desagradable sea manejar en el centro de Amsterdam, pero la realidad para ellos es clara: llegar de A hacia B es más rápido, barato, y conveniente en transporte público o moviéndote tú. Y el resultado fue visible para mí: en todos lados habían bicicletas. Si hasta un wn casi me atropella porque según él yo estaba en ciclovía (mentira, estábamos en vía compartida. Feo qlo).

Y cuando la ciudad no se dedica a calles anchas para autos ni estacionamientos, la puedes usar en cosas más útiles como...la ciudad. Más negocios locales, más emprendimientos, más edificios residenciales, más parques, más todo. La diferencia entre Amsterdam y Santiago no es cultural, es que ellos decidieron planificar su ciudad en torno a los humanos que la habitan, no los autos. Y en el proceso, crearon una ciudad silenciosa.

Saludos a la gente que estaba haciendo una manifestación pro-Palestina frente al palacio de gobierno.

[Nota del autor: cómo Amsterdam pasó de tener un desarrollo autocéntrico en los 70s a ser la capital occidental del ciclismo es harto más largo, engorroso y político, pero ya hay harto texto en internet respecto a eso]