lunes, 19 de agosto de 2013

Apología de Lollapalooza

Hoy se cumplen siete días desde la bullada venta de entradas Early Bird para Lollapalooza Chile 2014. Y ya que esta fue por gigantesca diferencia, la más caótica...merece ser tema de este humilde blog. Partamos por la base...que según el teorema de Euclides es una relación entre la altura y los lados que se proyectan sobre dicha base. ¡¡Já!! No se esperaban eso, aun me acuerdo de cosas de colegio, viva yo.

Asumamos que mi lector no sabe un pepino de Lollapalooza o ventas de festivales y que lo más magno que conoce es el Festival de Viña. Bienvenido entonces, al mundo real de los festivales. ¡Ah! Y Woodstock, que es parte de la educación cívica que deberíamos recibir en el colegio, así que tienen que conocerlo.


La foto es de Glastonbury, ícono a nivel mundial de festivales hiper-masivos (¿qué tan masivo? Ver foto) que se realiza desde los '70 en Inglaterra. Entre otros monstruos de renombre podemos decir el Rock AM Ring de Alemania, Coachella en USA, Fuji Rock en Japón...y Lollapalooza en USA. La idea es tener varios escenarios simultáneos con artistas de diversos estilos, mucha música de nicho, escena local y básicamente crear una realidad alterna donde el escenario y buena música son protagonistas. Y claro, el público. ¿Qué artistas? En las últimas dos décadas los cinco festivales antes mencionados han brillado con artistas del corte de Paul McCartney, Sigur Rós, The Cure, Green Day, Muse, Metallica, The Offspring, Linkin Park, Slayer, Rodrigo & Gabriela, Fatboy Slim, Explosions in The Sky y Lady Gaga. Comparado con el Festival de Viña...es definitivamente otra escala.
En toda su trayectoria, estos festivales han probado que su parrilla de artistas, su seguridad interna, baños, comida (excluye precios) y ambiente en general es de brutal calidad, por lo que las entradas se venden incluso antes de confirmar los músicos que van a tocar, eso se llama Early Bird o venta en verde si te complica el inglés. ¿Ejemplo? Reading Festival 2013 en Inglaterra (que tiene como headliner a Green Day, Eminem y Nine Inch Nails) vendió sus tickets Early Bird de $12.000 [CHI] en poquísimos minutos. Los tickets de $90.000 y $160.000 tuvieron el mismo destino, con varios miles de asistentes sin tener perra idea de qué están pagando porque no hay nada confirmado; pero Reading ha probado en todos sus años que es pro y que hace valer los precios y la desesperación por ellos.

¿Y eso qué le importa a Chile? El hemisferio sur tiene muy pocos festivales con qué jactarse, Rock In Rio en Brasil siendo casi el único, y por eso la producción de Lollapalooza Chicago se interesó el 2010 y para el año siguiente anunció su primera versión en el Parque O'Higgins, para el festival del 2012 comenzó la primera venta en verde. Lo cual, hasta ahí está super bien. Lolla Chicago es autoridad en los festivales yankees y con la marca se asume calidad similar en Chile. Pero...estamos en Chile y las cosas funcionan a la chilena.


El 2011 (pensando hacia el 2012) la venta en verde colapsó el sistema de Puntoticket.cl mientras las tiendas Ripley y Cine Hoyts soportaron una horda de compradores. Si comprabas por internet te daban un código para recoger tu entrada el día del festival. Cuatro horas después de hacer fila el propio día del festival (y perderte mínimo un tercio de éste) lograste conseguir la entrada. Malísimo. Lollapalooza 2013 también tuvo un inicio negro; Claro [auspiciador oficial] ofrecía un descuento del 20% a la Early Bird con un código. La venta comenzaba a las 00.00 de un Lunes únicamente por internet. Era Domingo a las 21.00 y tanto Claro como Puntoticket eran inaccesibles; ambas colapsaron y se tuvo que botar los servidores a las 4.00 am porque ya era insostenible. La venta reanudó tanto on-line como físicamente a las 10.00 el Lunes, Puntoticket y Claro volvían a morir, el sistema RedCompra tampoco funcionó bien para la demanda...o tenías efectivo y hacías la fila en un Ripley (cruzando los dedos para que el sistema funcionase) o adiós.

En lo que se refiere al Festival mismo, Lolla Chile siempre se ha superado y la calidad es salvaje. ¿La venta? Un colapso de todo. Y con ese preámbulo, llegamos a la venta del Lunes pasado para #LollaCL2014.

Era obvio que PuntoTicket moriría así que me mentalicé a hacer la fila en mi tradicional Ripley Agustinas. 2000 entradas online, 2000 físicas, y luego comenzaría la Preventa 1 que es más cara. 8.00 am, era el 5º en llegar. Estaban cayendo gotitas. Buena conversa y buenos seres humanos los que hicimos esa fila, debo decir. Ese Ripley tiene dos entradas, éramos unos 120 por la principal pero lamentablemente habían entre siete y once pendejos por la entrada B, dispuestos a correr como animales por llegar primeros. La suerte no nos ayudó, porque esa puerta se abrió primero. Ya empezamos mal. Al final el que corrió más rápido llegó primero, no el tipo que estuvo desde las 7.30 en la puerta [sí, esa hora]. Yo, a mi fiel estilo Universidad de Chile acostumbrado a pelear "educadamente" con pocas posibilidades de éxito le conversé a los carabineros si era posible reordenar el tema, y luego al ÚNICO guardia del 4º piso de Ripley (Porque para más remate...había huelga interna afuera). Conseguimos hacer algo, los primeros veinte de la "fila principal" que sabíamos que habíamos llegado antes que la fila B nos alternaríamos con ellos para que nadie estuviese tan molesto; producto de la desesperación los primeros le comprarían entradas a los que estaban más atrás. A mí me llegaron $54.000 y compré una entrada a una anónima, a ese nivel de desesperación. Cooperativa (sí, la radio) apareció de la nada y un chico y a mí nos sacaron una foto y una entrevista de 20 segundos. Eran las 12.15 a lo sumo, la venta online estaba agotada. Menos de diez minutos después pasaría lo mismo en la física. Preventa 1 empezó.


Llegué a mi casa, me conecté a internet y vi el caos. Claro muerto [nota al margen: Para "Preventa 1" Claro nuevamente ofreció descuento] y en dos horas se agotó Preventa 1, algo histórico...y raro, porque siempre habían funcionado con plazos, no con stock. Preventa 2 a $75.000 [+ cargo por servicio] corría como avión para las almas que no alcanzaron nada antes. Recalco, nunca habíamos llegado a Preventa 2 por stock, sino plazo. La idea de la preventa 2 además es tener una idea de quien va a tocar. Alejándose un poco de lo meramente económico y administrativo, también hay temas más románticos que chocan. Es cierto, en un concierto de lo que sea el espacio no es una comodidad que debas tener por sentada, pero 75.000 asistentes por día este año nos sentimos. Arena Movistar colapsada a las 16.30 para Crystal Castles, para Pearl Jam no cabía un alma, por lo que me contaron Steve Aoki había que matar a alguien para que te dejasen entrar. Llegamos al punto que somos demasiados, ¿Y aun así la producción del Lolla quiere superar la cota de los 140.000 ambos días que fuimos este año? No soy prevencionista de riesgos, pero para mí eso da un poco de inseguridad, la entrada al Parque O'Higgins habilitada mide no más de 15 metros. Ojo con eso.
Público, somos los que hacemos la mitad del concierto. Anécdotas tengo varias. Fatboy Slim 2011, la Arena Movistar saltaba como un solo ente unidos con el DJ que teníamos delante. Gepe 2013, prendió el Claro Stage a las 12.30 recién empezando todo. Foster The People 2012, nadie sabe de donde salieron como 20.000 personas saltando con "Pumped Kicks". Flaming Lips 2011 que con "Yeah Yeah Yeah Song" sigue estando en mi ranking de las mejores canciones en vivo que he oído. 31 Minutos 2012, hablé de ellos esa vez. Pero hay malas también; Pearl Jam 2013 vio una horda de gente que a duras penas era fan de la banda, empujando, asfixiando...sólo por estar ahí. Of Monsters And Men y Franz Ferdinand, ambos 2013, era un mix de fans empedernidos y gente que sólo...estaba; ¿Lo malo? Ambos tipos estaban bien adelante. Crystal Castles 2013, que afuera del Movistar se leía grande ACCESO CERRADO porque no cabía nadie, y afuera cientos de fans con la esperanza ilusa de entrar.

Lolla debiera estar pensado para la gente que va a vibrar con bandas en vivo, no para el que sólo alumbra que está ahí. En Keane conocía tres temas, los escuché a cierta distancia porque no quería amurrar a los que saltaban. Los fans de Foo Fighters (que llegaron a las 12.00 a pelear la primera fila del concierto de las 21.00) jamás pifiaron a los cuatro artistas previos que poco y nada conocían. Una actitud que temo se va perdiendo entre tanto ente que entra, mientras los fans acérrimos ni siquiera pudieron costear las caras entradas. En cualquier caso, también pasa en Coachella y Glastonbury, pero no quita que sea desagradable que la persona a tu lado sea una mina hueca usando tacos hablando por iPhone con una amiga mientras hay alguien en el escenario. Ya sería la 4ª vez que voy, espero me sorprendan como siempre y espero que el público esté acorde a las bandas, no a los precios.

Como dato, "Lollapalooza" viene de una jerga yankee de principios de siglo XX que significa algo como "una persona, evento o cosa extraordinaria o inusual; una situación ejemplar". Quién sabe, quizá mis bisnietos vayan a un festival llamado "Macanudo Rock Festival".

Saludos a Patricio Estrella, su meme-cara ha sido muletilla estas últimas semanas.

miércoles, 17 de julio de 2013

No sé por qué, me pasa un no sé qué con este disco

Siendo las 00:30 am del Miércoles, vuelvo a clases post-paro. Y aunque no importa, me puse a leer comentarios añejos de mis entradas añejas [ahí, a la derecha, pueden ver los años y las publicaciones por mes, o usen las etiquetas...disfruten las latas eternas, son interesantes algunas]. Realmente escribía harto en aquel tiempo, algunas...lamentablemente, son unas latas eternas. Ahora estoy dando la lata...lo sé.

A lo que nos convoca, en este episodio de "Chúpala Bowie: Discos 2013 :D" presento una de las mayores sorpresas de este año, no tanto por lo remarcable del disco (de eso hablo luego) sino porque está demasiado afuera de mi Comfort Zone donde me siento a gusto, cómodo (de ahí el nombre, lo sé...no lo habrían notado) y por lo mismo, no me suelo alejar de ahí. Lo mío es la música maníaco-depresiva y el britpop melodramático y chillón, no el folk y estas cosas abstractas raras. Pero en serio maldita sea, el disco es demasiado bueno. Merecía que me esforzase y créase la review más extraña que he hecho [y ya, a nivel "picado a semi-pro" he hecho pocas, pero este blog está atestado de "reviews amateurs" en que todas son de mi comfort zone, lean las eternas "Este es un buen comienzo" hay algunas poquitas que yo aun seguiría leyendo...jejeje].

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Daughter - If You Leave


Cómo convertir la voz en un instrumento y en uno tan superlativo es lo que hace del primer disco de Daughter algo tan remarcable en este año lleno de lanzamientos. Daughter es el proyecto de la londinense Elena Tonra que desde el 2010 ha publicado ya tres EP’s; para el “If You Leave” de este año se acompañó de Igor Haefeli en guitarra y Remi Aguilella en la batería.

Este trío comenzó a publicar la génesis de este disco desde el 2012 con el single “Smother” corriendo por internet. Finalmente en Marzo de este año se publica el trabajo completo: un álbum donde Elena le da rienda suelta a su voz al son que íntimos instrumentos crean una atmósfera que nos lleva a un viaje de poco más de cuarenta y cinco minutos. Canciones con varios crescendos, rápidos bajones y letras melancólicas e introspectivas.



Desde el comienzo hay una tenue capa de eco que abraza la voz de Elena; la primera canción es un ente abrumador donde los sonidos se pierden y los instrumentos se diluyen entre los versos cantados. “Smother” es la segunda pieza, una guitarra acompaña y nos permite aferrarnos a algo mientras las sílabas se van pronunciando. Esta guitarra acústica que suena débil en un par de temas siguientes es la encargada de engañarnos y pensar que la nostalgia y la melancolía se terminaron, sólo para que un teclado nos lleve de nuevo al trance que este disco es tan prolijo en lograr.

Si “If You Leave” fuera la banda sonora para una danza los bailarines serían pocos, estarían muy separados los unos de otros y harían largos y lentos movimientos de extremidades, mientras mueven mucho sus dedos, sus muñecas y sus labios. El disco avanza así, cosas pequeñas creando potentes atmósferas, la delicadez de los movimientos es la tónica, no la potencia de los instrumentos o un gran falsetto. Un pulso de batería y una guitarra distorsionada en “Still” mientras en “Tomorrow” Elena no teme en silenciar todo y encontrarse ella dando a cappella un par de versos. Desde ese a cappella todo va hacia arriba y la música sumerge en una ola de sonido que crece y crece hasta nadie sabe cuándo.



Las letras van desde el desamor, la tristeza y la melancolía hasta una simple pero siempre necesaria catarsis. “Underneath the skin there’s a human; Buried deep within there’s a human; And despite everything I’m still human; But I think I’m dying here” versa la canción “Human” al tiempo que los instrumentos se apartan para darle a la voz el protagonismo que tan justamente ha reclamado durante este trabajo.


Daughter es magistral en la emocionalidad que crea con “If You Leave”, es de esos discos que hay que oír con calma y escucharlos en más de una ocasión. Dependen del estado de ánimo al tiempo que crean nuevos estados. Cuarenta y cinco minutos para estar solo, luces apagadas, cortinas cerradas, y escuchar. 

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Dedicado a la Alondra y su desmesurado amor hacia este disco. Seas un rockero empedernido, un rudo metalero, un post-rockero maníaco-depresivo o un popero *inserte acá adjetivo para ellos*, este disco es de esos que se deben oír. Sí, en serio. He dicho eso de todos los que he puesto en esta saga, pero en serio.

Saludos a Fuster, el profe de Hidro, que no nos hizo control hoy y me permitió escribir la review. Y a la Paz, que también ama este disco e intenté meterla en algún punto de la entrada...pero no resultó, así que aquí estás.

sábado, 6 de julio de 2013

Fui a una tocata de Jorge Gonzalez...y viví para contarlo.

La historia que crea esta entrada es simple, el miércoles pasado fui a una tocata del ex-vocalista de la legendaria banda Los Prisioneros y quería contar mi experiencia. Y tranquilos, no será formato review...si ya en 72 horas olvidé varios detalles. Pero bueno, Jorge Gonzalez en concierto...¡¡Yahoo!! *Léase ese "Yahoo" con el mayor laconismo posible*

El lugar era un bar ABC1 en el Barrio Bellas Artes del Centro de Santiago, la entrada costaba $10.000 e incluía cover. Yo iba gratis (sino, ni por si acaso habría ido jejeje) y como estaba en lista, no tenía trago gratis pero ñeh. Los rostros denotaban que la mayoría del público estaba por sobre mi rango etario y, maldita sea era Jorge Gonzalez, predecible. A eso de las 23.35 la gente ya se impacienta y comienza un griterío desde la parte de atrás. Entre el tumulto aparece un flaco con cara de nada, chaqueta azul y pelo canoso. Se sienta en el escenario y alguien le trae un vino. Comienza con "No necesitamos banderas" y el público está vuelta loca. "¡Grande! ¡Maestro! ¡Leyenda! ¡Te doy quince hijos!" eran las frases que se oían. Y ya, no tengo nada que reclamar porque todos hemos sacado nuestro lado groupie con un artista que nos gusta, pero la imagen que tenía del tipo era algo más ehm...así:


Un tipo que interactúa con su público, que lanza ácido a las autoridades a través de su música, que al menos tiene energía. En su lugar había un cincuentón que con una íntima guitarra y tres focos que lo iluminaban le cantaba a nadie, aun cuando todo el Bar le coreó cada verso. A eso de la cuarta canción le habla al tipo del sonido para que le arregle algo en la guitarra, no resulta. Se enoja, se para y se va al piano. Mish, no sabía que tocaba el piano. Su segunda intervención en el instrumento es "Muevan las Industrias" y la reacción del público nuevamente es enérgica a cagar, él incluso se aleja del micrófono para hacer sing-along con el bar. Varias canciones más que yo jamás había oído (o si es que lo hice, las omití de mi memoria) y suena otro clásico: "Tren Al Sur". De las que conocía en su formato "tradicional", esta fue probablemente la única que sonó realmente bien en formato "piano + Jorge apenas cantando + público rugiéndola".

Anécdotas hay varias. En su momento le dice al público "¿Les pido algo? Igual es fome cantar con los ojos cerrados así que...¿Por que no apagan las cámaras y dejan de grabar? Si igual la grabación la van a ver en internet después". Hermosa y ultra-necesaria crítica a los cientos de miles Turistas de Conciertos que van a una presentación sólo a decir que ahí estuvieron; varias caras estaban mirando la cámara HD de sus iPhone's y no al artista vivo que tenían al frente. El setlist estaba en Arial tamaño 12 y con la no-luz que había en el local (más los años de Jorge) poco veía, así que en total anarquía (?) rompe el Setlist que está pegado en el piso para ver qué cresta de canción venía. Nadie le movió sus trocitos de papel en todo el concierto.


"Si sueñas con Nueva York y con Europa, te quejas de nuestra gente y de su ropa..." comenzó a versar. Se escucharon gritos "¡¡Hipsters culiaos!!" y una gran alabanza a Jorge y a la canción. ¿Pero no fue él quien estuvo en Europa tanto tiempo? ¿No es él el que está tocando en un bar a $10.000 la entrada a 120 metros de la calle más hipster y snob de Santiago? La canción me gusta, sí...incluso si es que me siento aludido (jajaja), pero hay que tener cojones para no autodedicártela en un concierto.

Recuerdo que cuando cabro chico me gustaban Los Prisioneros. Las letras, las sátiras, las críticas a la educación, el mercantilismo y otros temas de las canciones. Sacando una o dos, no son cosas de la dictadura que murieron en cuanto ésta acabó (y nacimos nosotros: los "Hijos de la Dictadura"). Entonces ¿Qué pasó? Como cantautor (formato que nos presentó acá) el tipo se hubiera muerto de hambre, buen poeta y nada más. Quizá sencillamente avancé de la música de Los Prisioneros, o tal vez lo que me gusta es la banda, no el tipo cantándolas como "puta ya, hagámoslo".

Entraron músicos para apoyar y la cosa auditivamente hablando se puso más interesante. El encore estuvo compuesto de "Paramar", un tema en inglés que yo jamás había oído (según internet, es de los Bee Gees) y "Sexo". Aquí al final, amparado ahora por músicos que hacían la pega instrumental, Jorge al fin se para y se pone a jugar con el público, por fin deja de ser un weón fome. Si eso hubiera ocurrido antes, quién sabe...mi opinión sería distinta. Ya, es verdad que un espectáculo en vivo lo hacemos público y artista, pero acá el 80% lo hacía la gente, 15% la "Leyenda del Vocalista de Los Prisioneros", un 4% la banda que acompañó en las canciones finales y el último 1% restante el propio Jorge.


Para Los Prisioneros...me quedo con los videos de YouTube y las tres o cuatro canciones que bajé cuando había Ares (sí, así de añejas son). Pero hey, fui gratis, me invitaron un vodka y pude sacar pica en Facebook. ¿Tengo realmente algo de qué quejarme? A mi defensa debo decir que fui atento y respetuoso con el tipo. No me puse a jugar al celular ni a conversar con la gente como varios imbéciles en otros conciertos. Y por si a alguien le interesa ver qué se perdió, acá el setlist (no roto).

Intenté mantenerme en las tres páginas de Word (aprox.) para que no digan que doy una lata tremenda. Si les parece que estuve especialmente fome hoy bueno...es culpa de Jorge (jojó). Saludos a Fabrizio Copano, que me lo estoy topando relativamente a menudo en este tipo de cosas y me lo topé de nuevo en el bar. Ay sí, yo soy tan VIP poh oye.

sábado, 15 de junio de 2013

Este es un buen comienzo, parte VIII

Cierra las cortinas. Desconecta la tele. Acuéstate en posición fetal. Llama a tus amigos y diles que no saldrás. Apaga el celular. Es una advertencia que debería salir al principio de "Kveikur", el nuevo disco de Sigur Rós. Ya, que sea una de mis bandas preferidas y parte esencial de la historia de este blog (¿no me creen? Lean las otras siete partes de esta saga) podrá prejuiciar la cantidad de baba vertida en este disco, pero realmente es bueno. Más allá del chiste hacia Bowie, este es un REAL contendiente a disco del año.

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Sigur Rós - Kveikur



Describir la música de Sigur Rós siempre es un trabajo arduo. Sus canciones van desde pianos con poquísimas notas acompañado sólo por un chelo, hasta paredes de sonidos catárquicas en que percusión, guitarra y gritos crean una verdadera explosión de decibeles. En sus seis discos de estudio han recorrido decenas de instrumentos, emociones, falsettos, idiomas y “fórmulas” (por llamarlas de alguna manera) en sus canciones.

Dos noticias han marcado al grupo en el último tiempo. La primera, la partida del tecladista Kjartan Svensson en Enero de este año porque “había pasado quince años en la banda y sentía que quería hacer algo diferente”. La segunda fue a pocas semanas de la publicación de su disco “Valtari” (2012), confirmaron que el año 2013 vendría un disco “distinto a las cosas que han hecho antes” y que “sería más electrónico que Valtari”. La espera acabó hace un par de días con “Kveikur”, el nuevísimo último disco del ahora trío islandés. Y sí, las expectativas que ellos generaron se cumplieron. “Kveikur” es un disco caótico, cacofónico, lleno de sonidos electrónicos de fondo y una batería muy, pero muy potente. El baterista Orri Dýrason estuvo casi ausente en “Valtari” y ahora está a la carga con una energía desbordante.


Los trabajos de la banda suelen usar los primeros minutos en crear una íntima atmósfera para preparar el ambiente de lo que vendrá, como pasa en los temas que abren “Ágætis Byrjun” (1999) y “Valtari”. Pero “Kveikur” no advierte, sólo ataca. Los primeros segundos de “Brennisteinn” comienzan sin aviso ni anestesia, un rasgueo agresivo de guitarra y un azote (no un golpe, un azote) al bombo de la batería. El tradicional sonido que crea Jónsi Birgisson al usar su guitarra con un arco de chelo da una clarísima señal de partida a la canción. Al aparecer la inconfundible voz de Jónsi y avanzar el tema, lo último que hace “Brennisteinn” es perder energía. A eso de la mitad de la canción, ocurre un cambio en el ritmo y Jónsi da rienda suelta a su falsetto; los fans de “( )” (2002) se sentirán en el paraíso.

Los instrumentos se tranquilizan un poco en el segundo tema donde si bien no existe la paz, el eco que generan las percusiones y la voz dan una idea de mucho espacio alrededor, como si estuvieran tocando con la ventana abierta y parte del sonido se fuera. Mención especial a los segundos finales donde un par de bronces son los responsables de relajar al oyente. Todo era un engaño porque “Ísjaki” (Iceberg) llega con todo. Los mismos metalófonos que hace pocos instantes dieron sensación de tranquilidad ahora se unen con Jónsi en cacofonía. Resulta curioso que la batería sea el único sonido grave en gran parte de la canción. Igual que un iceberg la parte aguda y visible del tema se muestra en gloria mientras hay una porción grave y poco perceptible allí, debajo del agua.


Entre canciones que rugieron con un ímpetu pocas veces visto aparecen delicadeces como “Yfirbord” y “Stormur”. Nunca perdiendo el tinte adquirido en sus temas anteriores, la música se torna más esperanzadora; aun hay partes que atacan pero surge una bondad en los sonidos de la canción. Sigur es enfático en mostrar que siguen siendo los mismos que desgarraron el alma en “Brennisteinn”, pero ahora convertidos en una calidez y benevolencia que recuerda a pasajes del “Takk…” (2005) o el propio “Valtari”.

Nuevamente hay un cambio de ánimo. En un disco bipolar y siempre agresivo aparece “Kveikur”, contraparte idónea de “Ískaji”. Ahora todos los instrumentos son graves salvo la voz de Jónsi. Llegando a la mitad del tema los músicos se apartan y dejan a Orri golpeando las cajas y bombos con una furia que no se oía desde hace más de una década; se suman luego algunos sonidos pero la batería se roba toda la película. Si Orri quiere hacer retumbar las paredes, lo hará.


“Rafstraumur” merece una mención especial. Las canciones pop siguen una fórmula pre-establecida: Estrofa, coro, estrofa, coro, puente, instrumental, coro. Así funciona esta canción también; pero no es banal, superficial, descartable ni relleno. Al contrario, es una de las mejores canciones en todo el álbum; toman una estructura ya conocida y con ella crean la balada más hermosa desde la aclamada “Hoppípolla” del disco “Takk…”. Alegre, enérgica y tremendamente cálida, “Rafstraumur” está para mostrarle a las personas que no conocen Sigur Rós por qué a lo largo de sus seis trabajos anteriores se ha formado una base de fans tan acérrima.


El epílogo del disco es una canción muy distinta a las anteriores. Un piano amparado en un íntimo drone de fondo y, con esa exquisita y delicada despedida se acaba un trabajo salvajemente enérgico. “Kveikur” está hecho con pasión, melancolía, rabia, amor e incluso, fragilidad.  Crearon algo nuevo y fresco sin perder nunca la esencia que ha caracterizado a Sigur Rós; los momentos de descontrol y agresión se equilibran con los calmos y amables. No se fueron a ninguno de los extremos pero aun así no se restringieron en nada. Plasmaron todo en este disco y eso se les nota de principio a fin. Este es el nuevo disco de los islandeses Sigur Rós. 

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Esto definitivamente será un candidato fuerte para disco del año. Y bueno, ya no tengo la discografía completa de la banda, pero estaré al acecho Kveikur, estaré al acecho.

Saludos al perrito que me siguió hoy a mi casa.

jueves, 6 de junio de 2013

Carta abierta al Paro

Estimado Paro (o cualquier nombre que se le dé a la movilización esta que estamos haciendo):

Nuestra relación histórica ha sido bien tortuosa, llena de vaivenes, matices, interesantes anécdotas y varias lácrimogenas. No te escribo esto en un sentido de denunciarte o criticarte, mucho menos alabarte. Es más que nada una redención a nuestra propia relación. Porque está claro, por la carrera a la que opté y por la universidad a la que opté (sí, porque yo siempre sentí que opté...) tú y yo seguiremos viéndonos un buen tiempo; no te puedo hacer la vista gorda. Pero tú tampoco te vas a poder zafar de mí. Con todo lo extraño que has sido en los últimos meses, con todo lo distante que te has portado y con lo poco que te sientas a conversar (respecto a años pasados...), sabes bien que yo sigo acá. Que para bien, mal o las dos, estamos acá. Los dos.


Hagamos un poco de memoria. Nuestro primer encuentro. Primer semestre del 2006, esa legendaria Revolución Pingüina. Los dos éramos jóvenes; tú estabas recién saliendo del cascarón como la primera gran movilización del siglo XXI, criticando el sistema que puso Pinochet e impulsando demandas sociales y estudiantiles de aquel tiempo; yo estaba en primero medio, desde la vereda enemiga. Mientras tú clamabas fin a la educación privada y la reformulación general de la LOCE, yo estaba en el colegio privado más facho de Quillota, colegio donde el propio Augusto Pinochet estuvo un par de años en su infancia y el mismo donde en 1989 él (siendo mandatario [no electo] del país) inauguró el pabellón de 5º básico. Nosotros los privados con nuestras insignias conservadoras, pelo bien cortado, buenas notas, brillantes futuros (como esa canción de Los Prisioneros), matrícula de $160.000 y una mensualidad cercana a ese valor, éramos el enemigo, era tu enemigo. La lluvia de huevos podridos un día, los gritos "fachos culiaos" otro, tener tres furgones de Carabineros en las esquinas para protegernos de "los desmanes y la violencia" que tú traías. Pero no era demencia las cosas que demandaban los chicos en aquel entonces, al contrario. Tenías razón en las cosas que gritabas. Y desde nuestra cálida y cómoda trinchera el centro de alumnos hizo un foro, y una actividad, y un paro simbólico. Todo con uniforme, respetando el horario de clases, sin quebrar ningún vidrio ni romper ninguna puerta. Pero hubo. Y participé. Y así nos conocimos. Las propuestas que dieron en ese entonces Bachelet y Zilic eran insuficientes...pero por alguna razón las tomaron. Pasaron un par de meses y no supe más de ti. La Revolución se había acabado, tú habías desaparecido.

Los giros del destino me permitieron viajar 12.000 kms. hacia el otro lado del mundo y estuve en un colegio estatal, gratuito, de calidad. Académicamente hablando entendí poco por el idioma y estuve lejos de ser el alumno ejemplar, pero era claro que en Noruega la educación estatal es del nivel y alcance que las cifras de Wikipedia dicen y, eso en extensión genera demasiadas (sí, demasiadas) diferencias con Chile. No es la perfección, ojo. Pero no hay marchas, hay foros. No son revoluciones, sino reformas. Tú paro, como ente generador de cambios, no te verías bien...no funcionarías. Pero hacer de Chile una Noruega Part II tampoco. Porque no somos Noruega, nunca fuimos ni seremos Noruega, aunque cierta parte de la población tenga en su cabeza que debemos vernos y tener fenotipo noruego para ser personas de bien. Cosas de cada uno.


El 2010 fui a la Escuela de Verano de la U. de Chile que por esos azares del destino fue en la Facultad que luego ocuparía. Ahí conocí lo que luego sería mi campus, algunos de mis compañeros, ...hasta conocí a los perros que lo habitan. Lupino estaba menos tieso eso sí (jejeje). Resulta tierno pensar que la sala E-102 donde tú y yo tendríamos algunos de los más notables debates, era en aquel entonces la sala que ocupábamos en las clases. ¿Coincidencia o...? Como fuere. Saqué lo que saqué en la PSU y entré a la legendaria y mítica Universidad de Chile. Ese lugar donde brilla el conocimiento y el cambio social. ¡¡Ja!!

Ya no era secundario, y de a poco dejé de ser quillotano. Me convertí en universitario y en un usuario más del Transantiago. Y primero con Hidroaysén, luego con demandas estudiantiles...volviste a aparecer. No sé si fui sólo yo que por ser mechón (y más encima nunca te había vivido "en carne propia") que te interpreté así, pero parece que todos te teníamos en un estandarte. Eras El Paro. El agente de cambio social. Como te llamó The New York Times, tú y nosotros éramos The Chilean Winter donde Camila Vallejos, Piñera, Lucro y Lacrimógena eran palabras muy buscadas en Google, EMOL y Radio Bio-Bío. Recuerdo los flashmobs, los congelados por la educación, la Genkidama, Marcel Claude en Casa Central, la Besatón, los viajes en micro al campus Juan Gomez Millas, el 4 de Agosto y la represión policial histórica, los cacerolazos, Av. Errazuriz en Valparaíso llena de guanacos en la tele, Av. Alameda en Santiago llena de lacrimógenas en la misma tele (10 minutos después...), los cortes de calle, el bullying a Lavín por ser igual a Milhouse de The Simpsons, las asambleas de tres o más horas en la sala E-102, los secundarios rugiendo garabatos hacia nosotros por estar bajándonos, los lumazos, las tomas estando desiertas, a los cachorros negros que nos llegaron a la U convirtiéndose en adolescentes. Te vi como el fin, eras tú el agente de cambio social que nos ponía en primera plana en periódicos internacionales y que mandaba a nuestros dirigentes a Francia a hablar sobre Chile. El tiempo pasaba. Tú, que me habías encandilado siendo el agente de cambio social te convertiste en un ente, el ente que nos impedía ir a clases. Y cuando el mundo real y el tiempo te vencieron, todos sentimos el peso. Estaba cansado, derrotado, volvía a clases a terminar un semestre en dos semanas. Todo lo que se conversó, se analizó, se escribió y se cantó...quedó archivado, en YouTube o en un Dropbox. Volvía a clases porque el mundo real nos impidió crear nuestro mundo soñado. Era culpa de muchos. Del gobierno, de nuestra dejación, de los dirigentes. Y tuya, maldito Paro.


Y llegó el semestre de verano. ¿Semestre? Fue un mes y medio. Fue hacer el herbario en Febrero con todas las malditas plantas secas. Fue tener 23ºC a las 10.00 am. No quería saber nada de ti, sólo era seguir nuestras vidas porque tú me habías traicionado. No me diste nada y por ti, estábamos el 3 de Febrero dando una prueba de Zoología. Nunca tuve vacaciones ni un respiro. Recuerdo que entre la última prueba y la vuelta a clases para el nuevo semestre hubo sólo dos días de diferencia. ¡¡UN PUTO FIN DE SEMANA!! Ese fue el descanso que nos merecíamos luego de estar ocho o más meses en paro, tomas, asambleas, flashmobs y declaraciones públicas. El 2012 no exististe y si es que te asomabas, eras el enemigo. Eras el que me dio el semestre de verano y no dio nada tangible de todo lo que prometiste. Pero al final, sí diste algo. Diste el sueño y el modus operandis para hacerlo. El formato de la asamblea, el generar comisiones, darse la soberana lata de leer actas y declaraciones públicas. Estuviste latente entre pruebas, disertaciones y enterrar perritos fallecidos, estuviste presente. Pasó el 2012, llegaron las primeras vacaciones que tenía en más de dos años, llegó una "normalidad" que nunca iba a ser normal finalmente. Al terminar el año, una toma. El casino, un derecho, la dignidad de los trabajadores. Dos y algo semanas, el semestre de verano fue de inmediato el primer miedo. No ganamos nada, de nuevo. Preservamos la situación actual y dejamos las instancias para seguir trabajando posteriormente, sí. No perdimos, es verdad; pero eso no deja automáticamente la victoria de nuestro lado.

Entre el año pasado y este, terminé exponenciando mi presencia en reuniones, comisiones y una que otra asamblea no-de-carrera. Con los cuadernos en la mochila y la ropa llena de pelo de perro ahí estaba (y estoy) yo dialogando, escribiendo y leyendo actas, haciendo el trabajo burocrático que hacía el 2011 contigo, pero ahora es sin ti. Y parece funcionar. El espíritu que tenías al principio del 2011 nos logró impregnar y acá estamos todos, renovados y con más vello en el cuerpo continuando la pega. Sin ti, pero con tus enseñanzas. Funciona. ¿Largo Plazo? Pero es evidente que sí. ¿Realmente hay alguien tan iluso para pensar que un sistema moviéndose cuarenta años en una dirección frenará y cambiará de sentido en un par de meses? Por lógica y mis pésimos conocimientos de física, si algo se lanza hacia arriba con una velocidad conocida le tomará un tiempo T llegar a su punto más alto y de ahí un T igual para volver al piso, con exactamente la misma velocidad que fue lanzada. Los cambios sociales, funcionan similar. En esta mentalidad largoplacista, burocrática y de trabajo de hormiga, es que funcionaron mis 2012 y 2013. Y entonces fue cuando volviste a aparecer.


Los perros cambiaron, demandas, personas a cargo, trabajando y marchando cambiamos. El gobierno es el mismo, y no funciona. Tú volviste como el mismo, y no funcionas. Eres como el papá ausente que se presenta después de 18 años dándole una pelota de fútbol al cabro chico (ya no tan chico) intentando recuperar la infancia. No puedes seguir siendo el del 2011 porque ya no estamos ahí. Entendimos y entendí, que no eres el fin. No eres el agente de cambio social como te presentaste la última vez. Eres una herramienta más. Como Word, Excel, las actas, declaraciones públicas, cortes de calle, tomas, marchas, golpes de estado, votaciones presidenciales y guerras nucleares. Y eres una herramienta prescindible. Me comprobé que puedo estar movilizado y en clases. Que puedo (y tengo) que hacerme el tiempo una, dos o más veces a la semana para reuniones, actas o Google Docs. A la prensa le podrás servir, pero ellos son sanguijuelas sedientas de cualquier idiotez, no cuentan. Para mí, para nuestro enemigo (el sistema amparado en el gobierno) y para este 2013, tú...así como estás y te presentas, ya no sirves. A nuestra extraña relación, no sirves.

No es posible en todo caso, descartarte y desprenderme de ti. Pero es necesario, imperativo y urgente...por favor, intenta venir al 2013. Porque si sigues allá, en el 2011...te pasará lo mismo que nos pasó a nosotros ese año. Una derrota en términos prácticos.

Nos veremos en la próxima jornada de trabajo, estimado Paro.

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Y ñeh, sentía que había que hacer una catarsis para auto-motivarme a apañar en el paro este. Además tenía que hacer un post no-musical, onda por respeto a este blog y todas las pelotudeces que he plasmado aquí en los años que lo tengo. Saludos a la Hera (la perra de la foto), los cabros que están apañando en los Foros Presidenciales Antumapu y a Youth Lagoon; encontré un disco de ellos hace poco y es remarcable.

lunes, 13 de mayo de 2013

Cómo enamorarse de un disco en veinticinco minutos.

El título no es exagerado. De verdad fue algo así el desarrollo de las escenas:
- Yo vagando en Last.FM Originals [amor eterno a Last.FM]
- Yo encontrando una banda llamada "Mother Falcon", y que su último disco salió este martes.
- Yo viendo el video que salía en la página.
- Yo buscando el torrent para bajar el disco. No lo encuentro, lo bajo de un blog de mala muerte (no, este no, otro peor)
- Yo escuchando el disco, digo ¡¡Oh por Dios, es notable!!

Así no más. En cinco pasos sencillos y probablemente no tomó más tiempo que el del título (ya con el cuarto tema estaba entregado). Con ustedes les presento al segundo integrante de la saga "Chúpala Bowie". El tema es que ahora estoy en un dilema porque este álbum, el de Bloody Valentine, Local Natives y Ólafur Arnalds pelean todos la contienda para Disco del Año 2013. Y son todos MUY buenos. Oh, dilemas hipster. Enjoy the reading.

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Mother Falcon - You Knew



¿Qué pasa cuando juntas a varios músicos prolijos y comienzan a tocar baroque pop? Lo que muchos van a decir es “obtienes a Arcade Fire”. Y sí, esa es una respuesta correcta. Una banda que con instrumentos electrónicos, cuerdas análogas, acordeón y mucha elegancia, componen su música en ese estilo que es baroque pop. Como su nombre bien puede sugerir (“pop barroco”), es un estilo lleno de matices, instrumentos sonando al fondo, de cosas que cuesta percibir hasta una tercera o cuarta oída. Pero no todo de lo que hay que hablar es de Arcade Fire. Este 2013 aparece un nuevo disco proveniente de Austin, Texas. Con ustedes, “You Knew” de la banda Mother Falcon.

Más de veinte personas están involucradas en la banda. Violín, cello, saxofón, guitarra, trompeta y más, crean un tracklist de once canciones y poco más de cuarenta minutos, en que los cambios de ritmo y vaivén de emociones son la tónica. No te aburres escuchando “You Knew”, un disco que suena fresco, divertido y por supuesto, barroco. Vivaldi, si estuvieras vivo te encantaría este trabajo.


El primer encuentro es una tímida guitarra acompañada de violín y voz que de a poco nos van elevando. Al primer coro otros sonidos llegan y parece que todo reventará. Falsa alarma. Un giro en el compás, un pequeño puente con clarinete y la segunda estrofa comienza. El cerebro no tiene mucho tiempo para reaccionar cuando la canción da otro vuelco, y ya estamos metidos en el enérgico tema que se reinventa a sí mismo durante toda su ejecución. A veces parece que estamos en una Venecia del Siglo XVIII con música de cámara sonando con elegancia y dulces voces femeninas abrazadas en instrumentos de viento. Los dedos que tocan los instrumentos a duras penas acarician las cuerdas. Entonces los cariños se hacen golpes y todo se convierte en energía, las percusiones y bronces hacen sinergia y el ambiente es un solo sonido que suena superlativo. Si eres de esas personas que les gusta percibir cada instrumento que está sonando, tendrás serias dificultades acá. Ningún sonido es protagónico, todos se suben al carril del otro, se empujan, bailan juntos y luego se cambian de pareja. Bienvenidos a “You Knew”.

Los músicos de Falcon probarán que no sólo la energía y la alegría son lo suyo. “Sleep” en sus cálidos y siempre variantes sonidos, es una linda balada pop.  “I don’t know what I could do” se nos susurra al oído en un instante de silencio, el piano abre la parte instrumental donde luego violín y batería entran en comunión. Cuando la percusión aparece de sorpresa hacia el final de la canción ya estamos bailando. Algunos pensarán en Arcade Fire y Broken Social Scene con “Sleep”, y la comparación es muy acertada. Las tres bandas crean sus ambientes en capas de varios instrumentos tanto electrónicos como análogos y parece que nadie lleva la batuta, es la canción la que los controla a todos. Alguien toma un minuto para respirar y otro instrumento aparece creando una atmósfera nueva. ¿Monotonía? Es el mejor antónimo de “You Knew”.

La melancolía es otro elemento con el que juegan. Los mismos instrumentos que nos abrigan el alma en varios pasajes del disco nos hacen un viaje introspectivo poco después. “My Majesty” y “Blue And Gold” suenan muy distinto al resto de los temas, pero no se escuchan fuera de lugar. Las voces que alegraban e invitaban a bailar ahora están tristes, lacónicas y más distantes. Interesante resulta que la existencia de estos temas (y el lugar dentro del disco que ocupan) tengan una función oculta, permiten al cerebro descansar. Tanta energía barroca puede agotar si ya han pasado dieciocho minutos de Mother Falcon. Allí aparecen temas tranquilos, lentos y en los que no hay sorpresivos cambios de ritmo. Todo para hacer de la experiencia lo más grata posible.


Ya avanzado el disco parece que han mostrado todos los trucos y sonidos que son capaces de crear. Y ahí estarán ellos para gritar ¡¡MENTIRA!! “When It Was Good” inicia con nada menos que guitarra eléctrica, batería y bajo. Ímpetu que no tiene nada que envidiarle a los rockeros, Mother ataca con todo. Si existe y se puede tocar, entonces se puede usar en el álbum.

Mother Falcon está formado por más de veinte músicos y eso ya da una idea de la cantidad de cosas que pueden pasar en sus canciones. Pero son simpáticos. No cansan, no marean ni dan ganas de bajar el volumen. Invitan a una experiencia memorable en cuarenta y cuatro minutos. Invitación que nos envían golpeándose la cara en el video de su primer single “Dirty Summer”. ¿Qué mejor?

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Si usted se motivó con la lectura, sírvase bajar el disco >aquí<. Espero tener pronto los discos subidos a MediaFire y ponerlos en el para alimentar el oído. Así me doy una excusa además de editar un poco ese lado. ¡Ah! Y sí sé. En ninguna foto salen veintialgo músicos, pero le hice caso a la información oficial de la página de ellos. A mí no me jodan.

Saludos al Marcelo y su super crítica de como cuatro párrafos.